Luis Núñez Salmerón
En 1969 el Chemical Bank anunciaba que “a partir del 2 de septiembre de 1969 abrirán a las nueve de la mañana y no cerrarán más”. Era el comienzo de la era de los cajeros automáticos conocidos como ATM (Automatic Teller Machines) y que en las grandes ciudades se encuentran por todos lados.
Según la historia recopilada en internet fue un texano llamado Don Wetzel, que cansado de hacer fila en los bancos decidió agilizar los trámites creando una máquina que pudiera hacerlos, contando con el apoyo de la empresa donde trabajaba Docutel, siendo ambos, Wetzel y Docutel, los reconocidos como los inventores del ATM, y al mismo tiempo los primeros en patentarlo.
Pero como en toda máquina, hay que reconocer que agilizan los trámites, pero no están exentos de problemas.
Unos se quejan que los billetes se quedan trabados, otros que la respuesta del banco es demasiado lenta, pero lo cierto es que los cajeros automáticos se han convertido en un punto de referencia necesario para los usuarios de la banca comercial del país.
“Hay países donde las transacciones corrientes se realizan a través de los cajeros automáticos”, afirma Juan Pablo Salinas, gerente de tecnología del Banco de Finanzas (BDF).
VIENEN MÁS
En Nicaragua el servicio es prestado por tres bancos: el Banco de América Central (BAC), el Banco de la Producción (Banpro) y BDF, los que están en un proceso de franco crecimiento. El Banpro, que actualmente cuenta con la red más grande con 51 cajeros, tiene planes de instalar otros 20 en diferentes puntos del país, explicó Arturo Arana Poveda, gerente de Banpro Visa.
De la misma forma el BDF, que maneja actualmente los 28 cajeros del Banco Uno, también expresa planes de crecimiento a partir de la demanda de los usuarios del servicio financiero, mientras el BAC pretende llegar este año a los 60 cajeros automáticos, según Alejandro Chamorro, gerente de mercadeo de la entidad.
Se calcula que en Nicaragua hay unos cien mil usuarios de cajeros automáticos en una tendencia de crecimiento bastante dinámica. Chamorro asegura que el número de clientes desde el año 2000 se ha duplicado.
El primer cajero automático en el país pudo llegar con el BAC en 1996 cuando se compró el primer cajero para tarjetas de crédito, pero para las tarjetas de débito el servicio comenzó en el 2000, “ha tenido un despegue enorme”, afirma Chamorro.
LOS PRINCIPALES PROBLEMAS
Uno de los principales problemas de los cajeros automáticos tiene que ver con la calidad de los billetes. Un billete de mala calidad provoca que la máquina se pegue, “el Banco Central de Nicaragua nos ha garantizado billetes de mejor calidad”, explica Juan Pablo Salinas, del BDF.
Según Arana Poveda, del Banpro, los billetes “requieren y deben tener cierta calidad, estándares de humedad y doblez, para que la máquina funcione sin problemas, y los escogemos con cuidado”.
Medida que ha contribuido en mejorar el problema a una mínima incidencia “solamente en dos cajeros tuvimos problemas este año” sostiene. Pero en menor escala se dan contratiempos como el hecho de que la máquina se quedó sin dinero o se trabe. Para ellos cada banco cuenta con un equipo técnico disponible las 24 horas para reparar cualquier daño o desperfecto de las máquinas, aseguraron los gerentes.
Poco a poco se vienen superando los problemas que presentan los cajeros, manifestados en el número de complicaciones que devienen de su uso. Esto es parte del desarrollo que ha alcanzado el sector, expresado en una atención más rápida y sobre todo porque es una herramienta utilizada no solamente por el cliente nacional sino por extranjeros que viajan sin efectivo, “su uso también es parte de la oferta turística como país”, sostiene Juan Pablo Salinas.
Esta tendencia incluso se expresa en la intención de los tres bancos de abrir cajeros automáticos en San Juan del Sur y Granada, como una forma de mejorar las condiciones de los turistas. Incluso a nivel mundial los paquetes turísticos son ofrecidos con un servicio adicional, la existencia de cajeros automáticos en sus destinos turísticos.
Según Alejandro Chamorro, del BAC, el costo de transacción por el uso de cajeros automáticos con cualquier tipo de tarjeta es entre 1.25 y uno por ciento, estándar establecido a nivel internacional.
Pero el caso del Banpro también ofrecerá en el corto plazo un servicio adicional para mejorar la seguridad. Establecerán cámaras de vídeo en los diferentes cajeros, lo que ofrecerá mejor seguridad a los usuarios. De hecho el crecimiento de este tipo de servicio descongestionará las ventanillas de los bancos, ya que muchas transacciones se realizarán a través de una máquina.