Las mujeres en sí mismas no son posesivas. Lo que hay es un proceso de formación histórica de las mujeres donde, desde muy niñas, nos enseñan a ser las cuidadoras y protectoras de nuestro hogar, construyendo una posición de inseguridad, critica Lorna Norori, sicóloga de Sí Mujer.
Señala que a la mujer se le enseña que su mayor aspiración y realización personal estará dada si llega a tener a un hombre que la proteja y represente. “Cuando esa mujer asume a su pareja, está clara que él es su representante; cuando se casan, les gusta ser la ‘señora de’, y ya eso está determinando que son propiedad de alguien”, señala.
La posesividad de la mujer está también relacionada a todos los mensajes aprendidos desde pequeña, donde la sociedad se encarga de darle ciertos roles, valores y enseñanzas que hacen de ella una mujer con baja autoestima, asegura.
La construcción social las determina como personas inseguras y la inseguridad es el principal componente de la posesividad de la mujer, indica.
Comenta que muchas veces, el temor de perder lo que tienen no les permite a las mujeres visualizar que lo que tienen tal vez no vale mucho.