- Parte de los afectados son inmigrantes nicaragüenses
Otto Vargas M.Diario La Nación/San José, Costa Rica
La mañana sorprendió ayer al asentamiento Bribri, en Lomas del Río, Pavas, convertido en una pila de escombros tras el incendio que destruyó, la noche del sábado, unos 50 ranchos. Algunos vecinos hablan hasta de 100.
La conflagración dejó a unas 314 personas sin techo, de acuerdo con un censo preliminar hecho por los vecinos.
El fuego afectó 3,753 metros cuadrados de rústicas construcciones de madera y zinc, separadas entre sí por escasos 50 centímetros.
“Esto era un laberinto de pasillos muy angostos. Ahí no cabían dos bomberos con sus equipos”, contó un investigador del Cuerpo de Bomberos.
Los más de 1,300 grados centígrados –temperatura que alcanzó la conflagración– convirtieron al asentamiento en una hoguera.
Ayer, decididos a acabar con la pesadilla, vecinos cubiertos de pies a cabeza por tizne –armados con palas, varillas o sus manos– limpiaron la zona de desastre.
Con eso borraron la posibilidad de determinar qué ocasionó el fuego, lamentaban ayer los investigadores de los Bomberos.
RÁPIDO AVANCE
Las autoridades sospechan que una cocina de leña causó la conflagración. Las llamas comenzaron en uno de los ranchos, al noroeste del asentamiento, cerca del precipicio.
La fuerza del viento, acumulada a su paso por el cañón del río Torres, se encargó de propagar el fuego.
Los Bomberos acudieron con tres camiones cisterna que no dieron abasto. El hidrante más cercano queda a unos 500 metros y a la hora del siniestro (6:30 p.m.), la presión del agua era baja.
Los socorristas enfrentaron dificultades para atacar el incendio desde distintos flancos.
A duras penas cabían en los pasillos y dada la cercanía de las construcciones, corrían el peligro de quedar atrapados por el fuego.
Mientras eso ocurría, la Fuerza Pública luchaba por contener a los lugareños, quienes presa de la desesperación intentaban llegar hasta sus casas para rescatar algunos bienes.
La mayoría de los ranchos estaban vacíos. Sus moradores se encontraban en el IX Festival de la Luz. Así le ocurrió a Beatriz Chacón, madre de dos hijos.
“Fue algo doloroso. Lo único que me quedó en pie fue esto”, decía mientras mostraba una cocina inservible.
Jeaneth Montero no se preocupó tanto de su casa –cuando llegó estaba envuelta en llamas–, sino más bien por su familia.
Ella también estaba en el Festival de la Luz. “Nadie me daba razón de mi mamá y mis hermanos. La Policía me permitió bajar. Por dicha ellos lograron salir”, dijo.
Alberto Mejía, otro vecino, estaba en San José cuando ocurrió el siniestro.
“Esto es lo que valgo”, decía ayer mientras se tomaba la falda de la camisa. El fuego le destruyó dos televisores, la refrigeradora, la cocina “y los estrenos de diciembre”, lamentó.
PRIMERAS AYUDAS
La Comisión Nacional de Emergencia (CNE) habilitó dos albergues temporales, uno en el templo católico de Lomas de Río y otro en la iglesia Pentecostés.
En esos lugares pasaron la noche 17 familias. La CNE envió espumas, cobijas, cocinas de gas y víveres.
Al Cuerpo de Bomberos le correspondió levantar un censo de familias afectadas, a fin de canalizar ayudas por parte del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS).
Las donaciones de particulares serán recolectadas en el templo católico, informó la CNE. La mayoría de los vecinos dijeron que volverán a levantar sus ranchos al igual que lo hicieron hace poco más de siete años.
LOS NICAS
Karla Munguía es una nicaragüense afectada por el incendio, según confirmó el corresponsal de LA PRENSA en Costa Rica. En la zona afectada andaba ayer Néstor Membreño, ministro consejero de la Embajada de Nicaragua en Costa Rica, indagando sobre los perjudicados. Otras nicas afectadas son Karla González y Bernarda García.