¿Cómo perciben sus empleados la salud de su organización?

Lauren Keller Johnson Diferentes grupos dentro de una organización pueden tener visiones muy distintas sobre la salud de la empresa. Por ejemplo, Gary Neilson, Bruce Pasternack y Decio Mendes, consultores de Booz Allen Hamilton, determinaron que en tanto los principales ejecutivos son dos veces más proclives que cualquier otro grupo a considerar a su compañía […]

Lauren Keller Johnson

Diferentes grupos dentro de una organización pueden tener visiones muy distintas sobre la salud de la empresa. Por ejemplo, Gary Neilson, Bruce Pasternack y Decio Mendes, consultores de Booz Allen Hamilton, determinaron que en tanto los principales ejecutivos son dos veces más proclives que cualquier otro grupo a considerar a su compañía como “resistente”, casi un 60 por ciento de los gerentes medianos y empleados de la unidad comercial describen la misma organización como poco saludable en algunos aspectos. Y aunque los principales ejecutivos tienen por lo general pensamientos positivos acerca de su participación en decisiones operativas, muchos gerentes jóvenes en la misma compañía se sienten “cuestionados a posteriori” o sometidos a una estrecha vigilancia.

Esas brechas en la percepción plantean un grave dilema. Sí, todos queremos líderes corporativos confiados, optimistas. Pero si las personas dentro de una compañía no pueden ponerse de acuerdo sobre el estado de su salud, tampoco pueden diagnosticar con precisión los problemas o plantear algún tipo de solución.

¿Cómo cerrar esa brecha de percepción? Comience aceptando que diferentes personas tienen diferentes perspectivas sobre la salud de una organización. Eso depende de la posición que ocupan en la compañía. Pida a portavoces de diferentes grupos que compartan sus puntos de vista, y el razonamiento subyacente. Divulgue sus propios puntos de vista con otros, respaldándolos con los datos que usted ha usado para formar sus propias conclusiones. ¿Su objetivo? Compilar una imagen más completa de la organización.

También aliente la honestidad en usted y en otros. Describa qué está ocurriendo en su organización, no lo que cree que debería ocurrir.

El solo hecho de que uno puede engañarse a sí mismo puede ayudar a los gerentes y a los empleados a adquirir una impresión más objetiva de la salud de la organización.

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