Anne Pérez
La luz no está en sus ojos, pero sí en el alma y corazones de los quince graduados en el Centro de Formación Educativa Cultural para personas ciegas (CFEC).
La satisfacción y felicidad son los sentimientos que se apoderaron de la séptima Promoción de este centro.
Pocas personas asistieron a este evento, pero la presencia de los estudiantes y de sus familiares fue suficiente para demostrar que “la semilla de las enseñanza ha dado sus frutos”, tal como manifestó Mario Soto, uno de los graduados de secundaria.
El escalar un peldaño más en la vida es la impresión predominante. Y es que cada uno de los graduados de secundaria enfrentaron el reto de recibir sus clases en institutos regulares, después de haber recibido sus clases de primaria en el CFEC.
Uno de ellos fue Bismarck Méndez, de 34 años, con ceguera total de nacimiento, quien se siente agradecido con Dios porque concluyó esta etapa y ya está listo para iniciar su vida universitaria en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, donde se prematriculó para estudiar Educación Especial.
DESEO DE CONTRIBUIR A LA SOCIEDAD
Las clases siempre serán fáciles para quienes estudian con dedicación, es la moraleja que pregonan muchos padres de familia, pero en esta ocasión quien la anuncia es Jairo Leytón, de 17 años y con deficiencia visual de nacimiento, mejor alumno de sexto grado en el CFEC.
“Mi objetivo es superarme en la vida”, afirma decididamente Jairo. Por ello quiere contribuir a la sociedad “y no ser un parásito”, expresa. Arlen Hidalgo, de 20 años y ciega total de nacimiento, concuerda con él.
“Es una felicidad poderme graduar y seguiré adelante para aprender más y ayudar a otros que tienen menos conocimientos que yo”, manifestó Arlen, quien después de un año y medio se graduó en Orientación y Movilidad.
La presidenta de la junta directiva de CFEC, Alicia Palacios, afirmó que “tenemos derecho al estudio y hemos demostrado que podemos alcanzar metas a pesar de nuestras discapacidades”.
En este centro hay diferentes programas que contribuyen a un desarrollo pleno de personas con deficiencias visuales, algunos de ellos son la enseñanza de primaria básica, integración escolar, capacitación laboral y educación complementaria en mecanografía y computación, explicó Juan José Pavón, director del CFEC.
PARA ESTUDIAR NO IMPORTA LA EDAD
La edad es una limitante para realizar muchas actividades, pero para estudiar no importa. Esto lo ha dejado claro el recién graduado en Trabajo Manual y Artesanías, José Martínez Silva, de 46 años.
“Los jóvenes deben seguir este ejemplo”, manifiesta orgulloso don José. Su intención al concluir este curso es “aprender y sobrevivir, aunque siempre necesitemos el apoyo de la familia y de las instituciones gubernamentales”, apuntó.