Roberto Pérez Solís
Aunque estamos en el siglo XXI, las poblaciones indígenas de las Américas, sin excepción, todavía tienen problemas para acceder a los servicios de salud.
La discriminación es, a criterio de José Luis Di Fabio, gerente de Prestación de Servicios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la causa principal de la desatención.
“En algunos lugares hay maltrato a la población indígena y aunque el servicio de salud existe, la población indígena no asiste por temor o porque no se le habla en su lengua, no se le reconoce como tal”, indicó Di Fabio. “La discriminación no tiene que verse como un problema cultural, lo único que debemos hacer es aceptar que somos distintos y tratar de enriquecernos con esa diferencia”.
DESCONTENTO
Las palabras del funcionario de la OPS coincidieron con las de María José Mendoza, de la Asociación de Pueblos Indígenas de Nicaragua.
Ella, al igual que Di Fabio, participaron en el Congreso Salud de los Pueblos Indígenas: logros y directrices futuras, organizado por el Ministerio de Salud (Minsa).
“En las reformas al sector Salud hay una serie de conceptos de cara a cumplir las Metas del Milenio, sin embargo en Nicaragua muchos pueblos indígenas desconocemos esto y así es imposible incorporar la particularidad nuestra, y vienen las inequidades”, precisó Mendoza, descendiente de Chorotega.
SIEMPRE EL PRESUPUESTO
Ante estas inconformidades, el titular del Minsa, José Antonio Alvarado, aunque no precisó, dijo que con el poco presupuesto asignado han ejecutado proyectos en varias zonas con población indígena.
Sin embargo, dijo que uno de los inconvenientes que el Minsa enfrenta y que obstaculiza la facilitación de los servicio de salud son las distancias que existen entre cada comunidad.
“Para la jornada de vacunación en esas zonas tenemos que usar un sistema especial de refrigeración solar”, explicó a manera de ejemplo.