Lugareños ubicaron los restos de los turistas perdidos en Ometepe.

Mal clima ocultó los cadáveres

Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/RIVAS El norteamericano Jordan Alexander Ressler, de 23 años y el británico Nicholas L. Roth, de 28, habrían perdido la vida al precipitarse hacia un abismo, ubicado en el lugar conocido como el farallón de San Ramón. Relatos de personas que llegaron al sitio de donde fueron extraídos los cuerpos refieren que se […]

Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/RIVAS

El norteamericano Jordan Alexander Ressler, de 23 años y el británico Nicholas L. Roth, de 28, habrían perdido la vida al precipitarse hacia un abismo, ubicado en el lugar conocido como el farallón de San Ramón.

Relatos de personas que llegaron al sitio de donde fueron extraídos los cuerpos refieren que se encontraban en una hondonada que tiene entre 100 y 150 metros de profundidad, y se ubica en una zona bastante peligrosa y de difícil acceso.

Los cuerpos, prácticamente convertidos en osamentas, fueron sacados de esa zona el pasado domingo cinco y trasladados hacia el Instituto de Medicina Legal, donde se harían estudios forenses que ayudarían a esclarecer las posibles causas de la muerte de ambos ciudadanos.

Ambos turistas habían desaparecido el pasado 17 de noviembre cuando subieron al volcán Maderas sin guía. Los cuerpos fueron localizados el pasado viernes tres de diciembre en el farallón de San Ramón, muy cerca de una cascada.

En el sitio, junto a los restos de los turistas, también fueron encontrados una mochila, pastillas, un capote, gafas para sol, un jarabe, un manojo de llaves, un foco que se coloca en la cabeza, gotas para limpiar lentes de contacto, un reloj, poco más de 300 córdobas y algunos documentos.

LA TRAVESíA

Una de las personas que bajó hacia la zona donde fueron encontrados los cuerpos, que solicitó omitiéramos su nombre, indicó que ingresaron por la mañana del domingo frente al área de San Ramón siguiendo la ruta de la cascada que lleva el mismo nombre.

Comentó que desde San Ramón al punto donde estaban los restos de los extranjeros, habían unos cuatro kilómetros y para llegar a la zona se tardaron tres horas y media.

Dijo que es un terreno flojo, pedregoso y llega un momento que hay una trocha de un metro y medio de ancho, con acantilados hacia los lados de hasta 300 metros de altura.

Informó que los cuerpos estaban ubicados a unos 200 metros al oeste de la caída de agua de la cascada y se apreciaba que desde arriba hasta su caída hay entre 100 y 120 metros de altura. Había unos ocho metros de separación entre un cuerpo y otro.

Los cuerpos de los ciudadanos extranjeros fueron localizados por un viejo conocedor de la zona, originario de Ometepe, que andaba con otro grupo más que se quedó en la parte de arriba del farallón.

Comentó que el clima no ayudó mucho porque la zona estuvo siempre nublada. “El tufo era limitado porque en la hondonada había una escasa corriente de viento y no se observaban buitres por la nubosidad”.

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