Reymundo J. Núñez Cano
El presidente Bolaños ha impulsado la destrucción de los misiles Sam-7 con el pretexto del balance razonable de fuerzas en el istmo. Como bien es sabido Nicaragua no tiene fuerza aérea ofensiva, como los aviones cazas tipo F-5 y F-16, de fabricación norteamericana, o los Tucán, de fabricación brasileña. Pero para Honduras sólo son un arma defensiva.
El Ministro de Defensa de Honduras, Federico Brevé Travieso, aplaudió la decisión de Nicaragua de destruir sus armas antiaéreas defensivas que son los Sam-7.
Ha quedado claro que la destrucción de esos misiles no es parte del balance de fuerzas. Como dijo el ministro hondureño: “La destrucción de los misiles que ha hecho Nicaragua ha sido en función de una relación bilateral con Estados Unidos”.
En vez de destruir los misiles el presidente Bolaños debería ver la manera de que nos certificaran en materia de seguridad, la cual se ha tomado para proteger estos misiles de los terroristas internacionales y de los comerciantes de armas, y no complacer a otros dejando indefensa a Nicaragua.
Le recuerdo al Presidente que vive en Nicaragua, gobierna Nicaragua y le pagamos los nicaragüenses con nuestros impuestos. Además, ¿qué hemos ganado con destruir los misiles? ¿Estados Unidos han dado algo a cambio? No. El Presidente debe oír lo que le pedimos los nicaragüenses, que somos los que en realidad le deberíamos importar.
Chinandega