Agencias
LA HABANA.- El poeta Raúl Rivero, una de las figuras más célebres de la disidencia cubana, quien cumplía una sentencia de 20 años de prisión, fue excarcelado este martes en una nueva movida política del Gobierno de Fidel Castro en su enfrentamiento con Washington y la Unión Europea.
Con los ojos enrojecidos por el cansancio y visiblemente emocionado, el poeta, periodista y disidente Raúl Rivero enfrentó el martes sus primeras horas fuera de la cárcel sin saber si abandonará o no la isla.
“No tengo un plan todavía para el futuro”, dijo Rivero pocos minutos después de llegar a su casa en un barrio capitalino, sobre las 9:00 de la mañana.
Versiones desde el extranjero habían mencionado que el escritor podría buscar el exilio.
Rivero, de 59 años, tiene su vida momentáneamente en un “compás de espera”, luego de casi 21 meses de prisión, aunque las autoridades le sugirieron no emigrar.
“Nunca querría irme de Cuba. Pienso que voy a observar si puedo hacer periodismo normalmente, como estaba haciendo”, agregó. Antes de ser detenido, Rivero colaboraba con medios afuera de la isla y coordinaba una agencia de prensa no gubernamental.
Fue el quinto opositor enviado a casa en dos días, poco después de un traslado masivo de presos desde otras cárceles hacia la capital el fin de semana y un acercamiento diplomático entre Cuba y España.
Rivero, de 59 años, es una de las figuras emblemáticas de la disidencia interna en la isla y había sido traslado el viernes a un hospital penitenciario de La Habana desde la prisión de Canaletas, 450 kilómetros al este de la capital, donde se encontraba recluido.
Las autoridades estadounidenses atribuyeron este martes la reciente liberación de disidentes cubanos a la presión internacional y negaron que hayan sido fruto de las gestiones del Gobierno español, pese a la gratitud expresada a Madrid por el poeta Raúl Rivero tras su excarcelación.
“En primer lugar, no puedo presentar esta decisión cubana como el resultado de alguna nación en concreto, una reunión cercana o algo por el estilo”, declaró el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, al ser preguntado sobre las gestiones del Gobierno español.