Raúl Isaac Suárez
Cuando los economistas dicen que cierto país es económicamente desarrollado quieren decir que en dicho país hay una alta esperanza de vida, un alto grado de escolaridad entre sus ciudadanos, alta productividad, una alta renta nacional y un bajo costo de vida. Todo esto acompañado de bajas tasas de desempleo y una tasa de inflación moderada. Éste es el ideal de desarrollo que muchas naciones han intentado alcanzar a lo largo de la historia, utilizando muchos sistemas diferentes. Sin embargo sólo dos sistemas demostraron tener éxito en el siglo pasado, el socialismo y el capitalismo.
Con el fracaso del socialismo en la última década del siglo pasado, el capitalismo (también conocido como el sistema de mercado libre) se consolidó como la única alternativa viable para el desarrollo. Pero a pesar del éxito del mercado libre en países como Estados Unidos, Japón, Inglaterra y otros, el mercado libre no ha resuelto los problemas de muchos otros países como los países africanos y muchos países latinoamericanos incluyendo a Nicaragua.
Si buscáramos las diferencias que determinan en cuáles países el mercado libre ha sido exitoso y en cuáles no, encontraríamos una característica fundamental que comparten todos los países desarrollados, una clase media fuerte. De hecho, en todos los países subdesarrollados existe una enorme desigualdad en la distribución de la renta. En Centroamérica por ejemplo, se estima que el 10 por ciento de la población acapara el 85 por ciento de la riqueza producida.
Este tipo de economías son conocidas como economías duales, donde sólo existen dos clases sociales: ricos y pobres.
Una familia pobre no tiene un ingreso suficiente para tener una adecuada nutrición. Por ende, su productividad y rendimiento en el trabajo decrecen.
Tampoco tienen el suficiente ingreso para ahorrar y poder enviar a sus hijos a la universidad, lo que disminuye el ingreso que éstos podrán tener en el futuro. Y como en una economía dual las familias pobres son la mayoría, la producción del país también baja, por consiguiente también baja el ingreso nacional. Si seguimos este círculo vicioso veremos como poco a poco el mercado libre sin una clase media que sirva de base tiende a empeorar en vez de mejorar el nivel de vida de la mayoría de la población.
Únicamente la clase media es la que tiene el ingreso suficiente para rendir adecuadamente en el trabajo y ahorrar un poco para enviar a sus hijos a la universidad o invertir en otros bienes de capital para aumentar su producción, lo cual mejora su nivel de vida. Con ello su esperanza de vida se alarga y aumenta su renta, que al mismo tiempo aumenta la renta nacional.
Pero para que este nivel de desarrollo se sienta en toda la población, la clase media debe de ser fuerte, o sea mas grande que la clase alta y la clase baja. Es por eso que la fortaleza de clase media es indispensable para alcanzar el desarrollo económico en el sistema de libre mercado.
La clase media representa a los consumidores que gastan su dinero demandando bienes y servicios y motivan a la oferta a incrementar su producción.
Representa también a los ahorradores que depositan su dinero en los bancos a los cuales acuden los empresarios solicitando crédito para invertir y aumentar la producción. Pero tal vez aun más importante representa a aquéllos que pueden invertir en su educación para profesionalizarse y garantizarse un mejor nivel de vida en el futuro. Sin esta clase media, la clase baja (los pobres) tiende a hacerse cada vez mayores en número y los ricos cada vez pocos.
Pero como mencionamos antes, la clase media es casi inexistente en los países que más la necesitan. Si aspiramos a que Nicaragua alcance el tan anhelado desarrollo económico, el Estado debe impulsar políticas que ayuden a la clase media a expandirse. Dicho de otra manera, las políticas gubernamentales deben motivar la solidificación de la base sobre la que descansa la estructura económica del país.
Ejemplos de políticas de este tipo sería el incremento de los impuestos a los sectores más fuertes para luego hacer transferencias con objetivo de expandir la clase media y fomentar una distribución más equitativa de la renta. También se podrían incrementar los subsidios a los microempresarios y facilitar el crédito para ayudar a nuevos empresarios a entrar a las distintas industrias.
Estoy seguro que el lector suspicaz encontrará muy buenos argumentos en objeción a mis propuestas y estoy seguro que son totalmente válidos. Pero mi objetivo principal aquí no es dar una solución definitiva sino hacer conciencia del problema y motivar a aquéllos que puedan dar mejores soluciones para fortalecer a la clase media de nuestro país, que dicho sea de paso, está en peligro de extinción.
*El autor es estudiante de Economía, UNAN-Managua.