José A. Jarquín
Si las elecciones fueran un partido de beisbol, el otrora famoso comandante “cero” estaría sentado en la banca o degradado a simple carga bate.
Pobre comandante, ya su tiempo, los días de fama de cuando se tomó el Palacio Nacional para limpiar la Chanchera 1 quedaron atrás. Hoy solamente es un corriente ciudadano.
El Comandante Cero necesitaría hacer otra hazaña heroica, como limpiar la Chanchera II, pero los tiempos cambiaron. Y el suyo ya pasó. Debe tomar ejemplo del vicealcalde electo de Managua, el tricampeón mundial Alexis Argüello, y tal vez en la próxima no se poncha.
Ciudad Guatemala.