Edgard Rodríguez C.
Mientras la ausencia de aficionados en los estadios parece un misterio difícil de descifrar hasta para el más agudo psicoanalista, la Liga Nicaragüense de Beisbol está lista para iniciar hoy su segunda etapa.
El primer tramo del torneo concluyó con el pitcheo imponiendo su ley.
De Vicente Padilla para abajo, los monticulistas ejercieron un dominio total, al extremo de llevar a los bateadores a debatir en torno a la bola, mientras persistía la escasez de pólvora.
Los lanzadores seguirán al frente, pero no en los niveles mostrados. El bateo siempre toma más tiempo para ajustarse, pero tras 24 juegos, han visto suficientes pitcheos como para aplicar correcciones.
Otra inquietud es referente al trabajo que hará el Bóer. Después de una lamentable labor hay interés en conocer cuál será la decisión de su directiva, dejar morir al equipo o revitalizarlo.
Por los mejores intereses de la Liga, es preferible un Bóer que pelee.
Ver de nuevo a Padilla sobre la colina, es también otra interrogante. De frente a un posible arreglo con los Filis, Vicente podría optar por seguir descansando, o quizá regrese en enero para no llegar en cero al spring training.
Chinandega, pese a la presión ejercida por los Leones, fue el conjunto más ganador de la etapa inicial, pero hay curiosidad por ver qué tanto es capaz de elevarse en una fase que se espera con más presión.
León lució bien, saltando como de costumbre, encima de pronósticos iniciales que no le concedían mucho chance. Pero por instantes, más armado de coraje que de clase, el equipo rugió y metió a todos los demás en apuros.
El San Fernando está en deuda. Sólo le ganó la serie (6-2) al Bóer y las perdió (3-5) contra los otros dos clubes. Sin embargo cuenta de un estupendo talento, que si logra ensamblarse puede llegar a dominar esta etapa.