Reymundo J. Núñez Cano*
Con cada año que pasa nos damos más cuenta de que la codicia política se va incrementando en todas las esferas sociales. Hoy en día no hay mejor profesión para un nicaragüense que ser líder político y miembro de cualquiera de las grandes universidades políticas del país, como son los partidos FSLN y el PLC. Perteneciendo a ellos tienen su futuro asegurado.
Esto ha quedado demostrado con la nueva repartición de cargos. Me da mucha pena decir que en Nicaragua ha podido más la política que las capacidades profesionales de las personas. Dentro de poco volveremos a la era de que para conseguir trabajo habrá que ser militante o miembro de los partidos mayoritarios, o presentar cartas de recomendación de algún diputado o dirigente del partido. Cabe recalcar que ya en algunas instituciones gubernamentales, para conseguir cita con algún funcionario o simplemente para conseguir trabajo, uno debe ser recomendado por algún diputado o dirigente de uno de los partidos mayoritarios.
Nicaragua necesita la despartidarización de las instituciones. Pero esto lo miro, como decimos en buen nicaragüense, en la cola de un venado. Pero si esto se diera, restauraría el poder que se le ha cercenado al Ejecutivo de nombrar funcionarios previa consideración de las cualidades de los aspirantes a cargos.
Nicaragua es el único país en que se le restan poderes al Presidente, dejándolo prácticamente como una figura decorativa y asumiendo los diputados el poder absoluto. Creo que si elegimos Presidente es para que rija el destino de Nicaragua y defienda a los nicaragüenses en todos lados, no sólo dentro sino también fuera del país.
Yo me pregunto hasta dónde llegaremos con diputados y presidentes que se pelean entre sí, que son frágiles de carácter ante las intromisiones de extranjeros que creen que somos colonias.
* Chinandega