- Ambientalistas de Rosita dicen que unos las matan por temor a que los ataquen y otros para disecarlas
- También señalan serios daños de la flora tropical
Heberto Jarquín ManzanaresCORRESPONSAL/ TRIANGULO MINERO
Personalidades y activistas ambientalistas del municipio caribeño de Rosita se encuentran alarmados por la aparición de águilas arpía muertas a tiros en algunas zonas montañosas.
A mediados de esta semana, el agricultor Basilio Altamirano Manzanares encontró un ejemplar muerto de esta magnifica ave en la comarca de Nueva América, cerca del área protegida de Cerro Banacruz.
El águila medía más de un metro y pesaba 15 kilos. Tenía un orificio de bala en el costado izquierdo. Altamirano dijo que no tenía indicios sobre el autor del disparo que segó la vida de la imponente ave.
El ecologista de Rosita, Ernesto Aguirre Vargas, afirmó que en Susún y otras comarcas de este municipio, los campesinos cazan las águilas arpías porque temen que ataque a los animales domésticos y niños.
“Incluso, existen personas supersticiosas que califican a esta ave exótica como un pájaro de mal agüero y por eso lo matan. Otros la disecan para exhibirla como adorno en las paredes de su casa”, explicó Aguirre.
“A medida que colonos, ganaderos y agricultores precaristas se internan en la selva y áreas protegidas, aumenta la presión sobre este rico y frágil ecosistema, donde habitan águilas, quetzales y otro tipo de aves”, opinó Aguirre, quien exhortó a las autoridades a aplicar la ley a quienes atentan contra las especies en peligro de extinción.
ALERTA
El catedrático universitario Marvin Pérez Bermúdez, dijo que las águilas están en peligro de extinción porque su hábitat desaparece aceleradamente por el avance de la frontera agrícola y la caza ilegal.
Mientras que Francisco Martínez Vásquez, habitante de Rosita, opinó que da lástima la forma en que están exterminando las águilas arpías. “Las futuras generaciones no van a tener la oportunidad de conocer un animal tan bello e inofensivo”.
El ambientalista Ernesto Aguirre criticó a las instituciones responsables de los recursos de no proteger las especies exóticas de animales y plantas que están en vías de desaparecer.
“En las regiones caribeñas capturan lapas, loras, chocoyos y otros tipo de aves para venderlos como mascotas; además, el Marena sigue autorizando a traficantes que sacrifican boas, cocodrilos y cuajipales para vender sus pieles a artesanos del Pacífico”, indicó Aguirre.
CAOBA DIEZMADA
La flora tropical en el municipio de Rosita está siendo amenazada por las técnicas obsoletas de agricultura y ganadería, según el ambientalista Arturo Ibarra Rodríguez.
Ibarra señaló que al igual que las águilas, nutrias y otras especies de animales, la flora tropical está amenazada también por la explotación irracional de madera.
Ibarra se refirió específicamente al caso de la caoba, que virtualmente, ya desapareció en el municipio de Rosita, pero que se sigue extrayendo en Prinzapolka, Waspam y en las reservas forestales de Bosawás, Cerro de Banacruz y Cerro Cola Blanca.
“En la medida que vaya desapareciendo el bosque, también se irán extinguiendo las aves y todos los animales salvajes. Lo mismo ocurrirá con los ríos y la fauna acuática”, advirtió Ibarra.
REFLEXIÓN
“Cada vez que desaparece una especie que habita la tierra, disminuyen las posibilidades de supervivencia de todos los seres vivos, incluso la del hombre”, consideró el ambientalista Ernesto Aguirre, al denunciar la matanza de águilas arpías.