- Tras diez años en apoyo y vigilancia del respeto a los derechos humanos y al cumplimiento de los Acuerdos de Paz, la Misión de Verificación de Naciones Unidas en Guatemala, se va
Alberto L. Alemán
Guatemala ha avanzado notablemente en su desarrollo político democrático desde la firma de los Acuerdos de Paz de 1996, pero el racismo y la discriminación contra los indígenas, y la desigualdad social, siguen siendo temas pendientes muy preocupantes, dice al final del camino la Minugua, el órgano de las Naciones Unidas que supervisó el cumplimiento de los compromisos.
El lunes de la semana pasada, 15 de noviembre, concluyó oficialmente sus labores la Misión de Verificación de Naciones Unidas en Guatemala, Minugua.
Es el término de una labor intensa y polémica de diez años que suscitó el fuerte respaldo de muchos sectores y figuras, pero también quejas de “injerencismo” en los asuntos internos del país centroamericano, por otras voces, debido a las duras críticas.
El representante especial del Secretario General de la ONU en Guatemala, el alemán Tom Koenigs, jefe de la Minugua, resume así los retos que aún enfrenta el país centroamericano: “Combate al racismo y a la discriminación, la consolidación del Estado de Derecho y la erradicación de la pobreza”.
“Aunque se han registrado mejoras modestas en algunas áreas, cambios profundos no se han visto. Guatemala continúa en el triste lugar de los países de mayor pobreza y desigualdad en América Latina”, añadió.
En varias ocasiones, el lenguaje directo, sin cortapisas — de escaso tacto, dirían muchos críticos— de este alemán, hirió susceptibilidades de sectores empresariales, políticos y en ciertos medios de comunicación, explicaron analistas a LA PRENSA.
Sin embargo, para otros sectores, prevalece un balance positivo. “Creo que se va dejando un buen sabor en términos generales”, sostuvo el analista Pablo Rodas, entrevistado vía telefónica. Aunque para sus críticos, “Minugua era injerencista”, agregó.
Rodas admite que si bien se ha avanzado en casos en el tema de derechos y representación indígenas “de facto, hay discriminación” contra ellos; por ejemplo, el número de diputados de ese origen es aún muy bajo. No obstante, atenúa sus afirmaciones al decir que “es luchar contra 500 años” de exclusión.
José Dávila, un analista que dirige el Instituto Centroamericano de Estudios Políticos en Ciudad Guatemala, evalúa en términos favorables a la misión de la ONU.
“En general hizo un trabajo muy positivo en el seguimiento al respeto a los derechos humanos y el proceso de paz”, dijo Dávila, quien es nicaragüense. “No fue fácil, tuvo adversarios y defensores”, coincidió con Rodas.
“Koenigs atacaba el racismo, la discriminación, es un defensor de los indígenas”, y esa firme actitud molestó a algunos, explica Dávila.
Por su lado, la antropóloga Irma Alicia Vásquez acusa al gobierno de hipocresía. “El Estado ha mantenido una doble agenda respecto de este tema (indígena)”, porque a nivel internacional hablan de los acuerdos para disminuir la discriminación, y a nivel nacional se bloquean esos acuerdos, expresó para el rotativo Prensa Libre.
¿Y AHORA?
Al cerrar sus puertas Minugua, se hace necesario un seguimiento interno al cumplimiento de los Acuerdos de Paz y los compromisos aún no materializados. Esas tareas recaerán principalmente en tres organismos. Uno interno, como la Procuraduría de Derechos Humanos, y dos que se instalarán una vez que Guatemala ratifique los convenios para su apertura: una oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos (HRHC) de la ONU y una Comisión de Investigación de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad (CICIACS).
Este último órgano tendrá una misión difícil y peligrosa: investigar a las mafias clandestinas, los llamados “poderes paralelos” que controlan gran parte de la vida económica y social del país.
En un mensaje de su jefe, leído en el acto oficial de cierre de Minugua, el enviado especial del secretario general Kofi Annan, Kieran Prendergast, además de tocar el asunto de los indígenas, señaló que “Guatemala se ha quedado corta en la necesidad de compensar a las víctimas de la guerra y revitalizar los ingresos tributarios para mejorar la inversión social necesaria”.
El presidente Óscar Berger agradeció el trabajo de la misión de NN.UU. y tomó nota de las cosas por resolver. Berger ha incorporado a dos importantes figuras indígenas a su gobierno: a la Premio Nobel Rigoberta Menchú y a Rosalina Tuyuc, quien encabeza hoy la Comisión Nacional de Resarcimiento.
Tuyuc lamenta la partida de Minugua y advirtió que el incremento de la impunidad y la falta de voluntad de resarcir son dos cosas que podrían empeorar sin la presencia de una verificación internacional.
Los Acuerdos de Paz de 1996 son trece y contienen 300 compromisos específicos. Constituyen un amplio y detallado plan para la transformación política, económica, social y cultural. Son más amplios y complejos que los firmados cuatro años antes para poner fin al conflicto salvadoreño, que a su vez superan por mucho a los Acuerdos de Sapóa entre los sandinistas y la Contra de Nicaragua.
Sin embargo, lo bello del proyecto de transformación se ha quedado en gran medida en el papel. Se contrasta con una realidad en parte ancestral y que es imposible cambiar en apenas ocho años.
El informe final de Minugua sobre el cumplimiento de los acuerdos, fechado el 30 de agosto de 2004 indica en uno de sus párrafos:
“Algunos de los temas fueron particularmente difíciles de resolver. Por ejemplo, al promover el fin de la discriminación contra los pueblos indígenas, los Acuerdos tocan el problema principal que divide a la sociedad guatemalteca, problema que se remonta a la época colonial y que probablemente requerirá el paso de varias generaciones para resolverse”.
Más claro, no puede ser.
MOMENTOS IMPORTANTES EN DIES AÑOS DE TRABAJO
1994. Minugua se instala para verificar el Acuerdo Global de Derechos Humanos.
1996-1997. Auspicia la firma de la paz y verifica la desmovilización de la guerrilla. Se convierte en la instancia supervisora de todos los Acuerdos de Paz de diciembre de 1996.
1998. Minugua demandó esclarecer el asesinato del obispo Juan Gerardi.
2002. Cuestionó la falta de acciones contra la pobreza y la discriminación.
2004. Presenta el noveno y último informe del Secretario General de la ONU.
Durante toda su gestión, entregó también 14 informes sobre Derechos Humanos y 16 de Verificación.
CIFRAS
43% de la población guatemalteca de 14 millones, la constituyen los indígenas.
57%de los guatemaltecos viven en la pobreza, una cifra estable en los últimos años.
21% de la población está en situación de pobreza extrema.
(Fuentes: ONU, Banco Mundial).