- Algunas organizaciones de la sociedad civil consideran que en el acuerdo comercial con Estados Unidos quedan desprotegidos los pequeños productores. El gobierno sostiene que el tratado es bastante claro y trabajará de la mano con el sector para evitar que se repitan las experiencias negras de otros países
Luis Núñez Salmerón
Durante las últimas negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana (DR-Cafta), los productores de arroz lograron una protección de 18 años ante la liberalización arancelaria de las importaciones procedentes de Estados Unidos, una medida que ha generado profunda preocupación en diferentes sectores.
Un reciente estudio presentado por Oxfam Internacional, destaca que en el primer año los países centroamericanos “cedieron contingentes de importación por un total de 352 mil 320 toneladas de arroz granza y 54 mil 650 toneladas de arroz oro”, lo que según Carlos Galián, funcionario del organismo, presionará los precios internos.
Para contrarrestar esta posibilidad, una medida que sugiere Fernando Mansell, presidente de la Asociación Nacional de Arroceros (ANAR), es mantener la unidad entre el gobierno, los productores y los comercializadores, a través del Programa de Apoyo a los Productores de Arroz (PAPA), “el DR-Cafta es un acuerdo de mecanismos de compensación en el que la idea es buscar que todos los sectores estén protegidos”, asegura.
Pero el desbalance tiene su origen en la estructura misma del sector agrícola en ambos bloques comerciales. Mientras Estados Unidos destinará durante éste y el próximo año más de mil 200 millones de subsidios, los productores de la región centroamericana adolecen de serios problemas para el financiamiento y el acceso a la tecnología. Además, la producción arrocera en Estados Unidos está concentrada en unos 8 mil productores, mientras que en Centroamérica y República Dominicana se encuentra en manos de por lo menos 80 mil productores, que en su mayoría son pequeños y de cuyo cultivo dependen más de un millón 500 mil trabajadores.
Hasta la fecha lo importante, según Mansell, es dejar claramente establecido un mecanismo de protección para la producción nacional.
Álvaro Porta, director de Comercio Exterior del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), asegura que durante la negociación se dejó claramente establecido que de persistir cualquier tipo de subsidio o distorsión en el mercado, los países centroamericanos podrán aplicar medidas de salvaguarda aún cuando entren en vigencia las tasas de arancel cero dentro de 18 años, una preocupación que según Mansell debe quedar claramente establecida en la ratificación de la Asamblea al tratado, lo que le dará carácter de ley.
EL CASO HONDUREÑO
En 1990 Honduras producía alrededor de 40 mil toneladas de arroz, y había alrededor de 25 mil productores que generaban unos 150 mil empleos directos e indirectos. Sin embargo en 1991 el gobierno decidió reducir al cuatro por ciento el arancel al arroz importado, lo que permitió la importación de más de 30 mil toneladas de arroz oro y 11 mil toneladas de arroz granza de Estados Unidos, para cubrir el déficit provocado por la sequía de ese año.
Los resultados fueron desastrosos, ya que provocó la caída de los precios en más del 28 por ciento y redujeron las áreas de siembra en un 35 por ciento. El número de productores se redujo a 19 mil 929 como resultado de lo que se dio en llamar el «arrozazo». La industria arrocera nunca pudo recuperarse aún cuando el gobierno volvió a imponer un arancel del 20 por ciento.
Entre 1995 y 1997 las importaciones aumentaron nuevamente, pero esta vez los molineros fueron arrastrados puesto que se equiparó el arancel del arroz oro y el granza, haciendo más atractiva la importación de arroz oro. Los molineros reaccionaron negándose a comprar arroz nacional, provocando la quiebra de más productores. El puntillazo final vino con el huracán Mitch, en octubre de 1998, el desastre provocó que el gobierno introdujera más arroz, aún cuando había suficiente reserva del grano.
Actualmente, según Galián Barrueco, quedan unos cuatro mil productores de arroz, al tiempo que Honduras es un importador neto de este producto.
Otro caso ilustrativo lo constituye México, que en un período de 10 años aumentó sus importaciones más de 500 mil toneladas a precios por debajo de los del mercado internacional. En los últimos siete años, el productor mexicano recibió un precio de 177.25 dólares por tonelada mientras los productores centroamericanos recibieron 230 dólares por tonelada en ese mismo período, diferencia que se explica en la importación masiva de arroz subsidiado de Estados Unidos.
Según el investigador de la Universidad Autónoma de Chapingo, Juan José Flores, citado por Oxfam, “la historia del arroz en México es aún más dramática que la del maíz. El desplazamiento de los productores ha sido terrible”.
VALIÓ ORGANIZARSE
No obstante, según Fernando Mansell, éste no es el caso para Nicaragua, donde pese a la crisis que vivió el sector arrocero a principios de la década de 1990, tanto productores como gobierno, comercializadores, lograron organizarse de tal forma que se logró que los precios pagados a los productores y los que paga el consumidor se mantuvieran estables, “en ese momento cada quien jalaba por su lado, el productor no quería nada con el comercializador”, asegura.
Según cálculos del sector arrocero, con la implementación del PAPA en el 2001 se han logrado incrementos de precio de hasta un 80 por ciento.
Una organización que según Álvaro Porta, ha sido clave para mantener a flote a los productores nacionales permitiendo estabilidad en los precios internos y los incentivos a la producción. Pero esto no deja de inquietar al sector ya que es posible que aún con arancel el subsidio sea tal que pueda entrar al país a menor precio, por lo que entre otras medidas se contempla el arbitraje comercial que incluye paneles con especialistas para debatir los diferentes casos que se presenten.
Sin embargo la duda persiste en el sentido de que el DR-Cafta tuvo sus principales tropiezos en la falta de unidad de los países de la región centroamericana a la hora de negociar. Honduras como importador de arroz no tiene mucho interés en proteger este rubro, lo mismo El Salvador y Guatemala, lo que podría prestarse a una triangulación del producto “éste es un problema de la Unión Aduanera y no del DR-Cafta”, agrega Mansell, argumentando que los arroceros de la región están trabajando una propuesta para establecer un arancel para los productos procedentes de la misma región ya que si por ejemplo Honduras exporta su producto es a costa de aumentar su propio déficit. Este arancel debe ser establecido una vez definido el desabastecimiento de cada país.
Para Álvaro Porta, director de Comercio Exterior del Mific, éste no será un problema ya que el tratado establece encaminarse hacia un arancel único centroamericano, proceso que pese a avanzar lentamente es posible que esté concluido mucho antes que se venza el plazo para la desgravación “hay que recordar que tenemos 18 años”.
Por otro lado, según el presidente de ANAR, el acuerdo logrado entre los diferentes sectores de la producción arrocera ha sido clave para garantizar la estabilidad, y que es parte de un proceso que no estará exento de tropiezos aún sin la entrada en vigencia del propio Cafta, ya que el problema de los subsidios está fuera del alcance, de momento, del tratado mismo.
MENOS ÁREAS DE SIEMBRA
Para este año las áreas de siembra se reducirán considerablemente, aunque no es motivo para alarmarse, explicó Mansell.
Casi nueve mil manzanas no se cultivarán este año debido a problemas diversos, lo que no mermará el empuje que tiene el sector, “en Malacatoya (Granada) por problemas con la presa Las Canoas no se sembraron 4 mil manzanas, en Chinandega tampoco se sembraron 4 mil manzanas que fueron sustituidas por maní, en Jalapa por falta de finciamiento tenemos 2 mil 100 manzanas menos”.
No obstante, el sector arrocero está pasando por un buen momento dado que los precios internacionales han mostrado un repunte en los últimos años, lo que se expresa también en la mejoría de los precios internos. En 1993 el quintal de arroz se cotizaba a 70 córdobas, un precio que anualmente ha mostrado una tendencia hacia arriba hasta ubicarse en noviembre de este año en 400 córdobas promedio el precio al mayorista, un repunte que este año se justifica por lo mal que le fue a los productores en China, uno de los mayores productores del mundo.
Pero Oxfam insiste en su preocupación y sostiene que es posible que a partir del 2005 los precios empiecen a bajar nuevamente hasta niveles que puedan resultar insostenibles para los productores nacionales, imposibilitados por los altos niveles de subsidios y la baja tecnificación de la mayoría de los productores nacionales. Factor clave si tomamos en cuenta que Estados Unidos ha logrado rebasar las 8 toneladas por hectárea, mientras Nicaragua continúa en 6.
A manera de epílogo, hay preocupación generalizada sobre cómo se va a ir desenvolviendo este tratado, “queremos libre comercio pero con regulaciones” sostienen los arroceros. “El Cafta no debe ser ratificado”, es la posición de las organizaciones de la sociedad civil que además demanda que se deben eliminar ciertos temas de la agenda regional para abordarlos en el ámbito multilateral.
PEQUEÑOS ARROCEROS
Se calcula que más del 60 por ciento de los productores de arroz son pequeños y que además el 50 por ciento están concentrados en la Costa Caribe nicaragüense donde existen por lo menos nueve mil pequeños productores, “en realidad estamos levantando un censo en esa región, para conocer cuál es el número de productores y el volumen de producción que hay en la región”, explicó Mansell, de ANAR.
Organizaciones como la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) se ha opuesto a la firma del DR-Cafta por considerar que el mismo no abonará en nada al sector de los pequeños productores. Una posición que los pequeños arroceros de las regiones autónomas también comparten.
Fabián Saavedra, presidente de la UNAG en la zona de Las Minas en Atlántico Norte, dijo que como pequeños productores no tienen nada que hacer con el Cafta. “Es una forma de competir con gente que tiene alta tecnología; en nuestro caso estamos abandonados, somos de autoconsumo, sólo entramos al tratado a menos que el gobierno nos prepare e inclusive diversifiquemos nuestra producción», apunta.
“Nosotros por eso le pedimos a los diputados que no ratifiquen el acuerdo mientras no haya condiciones para competir, necesitamos que el gobierno nos dé tiempo para que seamos competitivos”, agrega.
Dice que se están preparando para protestar contra la ratificación del tratado, “así es que cuando esté en lo fino la discusión en la Asamblea Nacional, vamos a hacer la protesta, somos 50 mil productores. Cada uno entre una y cinco manzanas las que producimos, y hacemos bulla”, asegura.
Un sector que forma parte de este escenario son los importadores, a quienes LA PRENSA trató de abordar, pero al cierre de esta edición no fue posible lograr una respuesta a la solicitud hecha por este rotativo.
NUEVAS VARIEDADES
Desde 1999 hasta la actualidad 2004, el Programa Nacional de Arroz del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha liberado tres variedades de arroz, que son el INTA Dorado (año 2000), INTA Malacatoya (año 2001) e INTA Chinandega (año 2004).
Para el próximo año es posible la liberación de CT-13023, variedades procedentes del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), los germoplasmas (materiales de siembra) introducidos son de origen colombiano.
Este programa cuenta con el respaldo de la Misión Técnica de China Taiwan. De estas variedades sólo las dos primeras ya fueron debidamente inscritas ante el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) y está en proceso la inscripción de INTA Chinandega, recientemente liberada.
Aquí una definición de las variedades:
INTA Dorado, de ciclo largo, 125 días. Presenta un potencial de rendimiento de 110 qq/mz en condiciones de secano (sin riego) y 130 qq/mz bajo riego, esta variedad es tolerante a “Pyricularia grisae”, manchado de grano, su calidad industrial es del 84 por ciento en la relación grano entero-quebrado. Posee grano largo con 9 mm de longitud con rendimiento de molino del 74 por ciento.
INTA Malacatoya, variedad precoz de 105 días. Presenta un potencial de rendimiento de 90 qq/mz en condiciones de secano, 115 qq/mz bajo riego, es tolerante a “Pyricularia grisae”, su calidad industrial es 82 por ciento en la relación grano entero-quebrado. Esta variedad posee grano largo de 8 mm de longitud con un rendimiento de molino de 76 por ciento.
INTA Chinandega, es una variedad de ciclo corto, de 105 días. Presenta un potencial de rendimiento de 100 qq/mz en la producción de secano y 120 qq/mz bajo riego, es tolerante a enfermedades como “Pyricularia grisae”, complejo de manchado de grano; su calidad industrial es 83 por ciento en la relación grano entero-quebrado. Presenta grano largo, de 8 mm de longitud, con un rendimiento de molino de 79 por ciento.
EN ENERO
El tema está todavía lejos de ser agotado, la Asamblea Nacional, según el presidente de la Comisión Especial del Parlamento para la discusión del tratado, David Castillo, es probable que el mismo sea discutido en el plenario en enero, cuando es posible que la discusión sea bastante movida.