Cuando de hábitos alimenticios se trata, hay una serie de elementos a considerar. La hora en que se come es muy importante para lograr el funcionamiento sano y correcto del organismo.
La luz solar se debe aprovechar porque acelera el metabolismo. Cuando la luz solar desaparece éste se vuelve más lento. Esto ocurre porque la luz solar genera que las reacciones químicas, dentro de las células y los tejidos, sean más rápidas.
Siempre es importante cenar temprano y no a altas horas de la noche, cuando el cuerpo ya no tiene capacidad para metabolizar esa energía.
Por la noche, el metabolismo es más lento porque ya desapareció la luz solar, las reacciones químicas dentro de las células son más lentas; el cuerpo asimila esas calorías y la persona cae en obesidad; parte de los alimentos no se digieren correctamente y eso provoca insomnio, pesadillas, mala digestión y se generan muchas toxinas.
Antes de ir a la cama, el cuerpo deberá haber metabolizado más del 80 por ciento de los alimentos. En general, no es recomendable acostarse después de comer. Al estar de pie o sentado hay una mejor digestión de los alimentos, que estando en posición horizontal.
Al acostarse después de comer, parte de los alimentos refluyen hacia el esófago y la persona podría sufrir acidez, reflujo, gases, flatulencia, e incluso, llegar a padecer esofaguitis.
La luz solar se debe aprovechar igualmente para almorzar. Entre las doce y la una de la tarde es cuando más luz solar hay y por tanto, el metabolismo está más acelerado.
En ese momento el cuerpo tiene mayor capacidad para quemar y optimizar todas las calorías que se le van a dar, que si se hace entre las tres y cuatro de la tarde, porque entre más se aleje de la luz solar, el cuerpo no va a digerir correctamente.
*El autor es nutricionista de Weight Control Clinic
SABIO METABILSMO
Es importante escuchar al metabolismo en el momento exacto en que tiene hambre. De esta manera el metabolismo funciona mejor.
Comer siempre a una misma hora permite crear un ritmo biológico natural. El organismo y las células se adaptan a esos horarios.
El hambre no es un enemigo sino un aliado porque es una señal biológica natural de la células que dicen que en ese instante están preparadas para metabolizar todos los nutrientes y la energía que ingresará al organismo a través de los alimentos.
Comer cuando se tiene hambre permite que los alimentos se absorban correctamente y que el cuerpo no genere toxinas.
Al no comer, el metabolismo se estanca y parte de la grasa que está acumulada y que se debe quemar, no se quema. El cuerpo no la quema porque está como reserva para momentos de emergencia.
Para que el cuerpo queme energía, es necesario proporcionársela y quemará en la medida en que reciba.
No se acueste inmediatamente después de cenar. Espere que pase la digestión.
La digestión dura entre una y dos horas, dependiendo del tipo de alimentos, la combinación de los mismos y la cantidad que se haya comido.
Si después de comer se realiza alguna actividad moderada, el metabolismo y la digestión se aceleran más.