Los desordenes alimenticios tienen distintos orígenes, pero cualquiera que sea, siempre tendrán consecuencias graves para el organismo. De la misma manera en que el ritmo de vida provoca desbalances, lo provoca también el anhelo de obtener la figura ideal, considera la doctora Maritza Ruiz Avilés.
Los desórdenes en que se puede caer son la bulimia, anorexia, bulimia nerviosa, anorexia nerviosa o bulimorexia, y las consecuencias a corto y largo plazo en la salud y el cuerpo, algunas veces son irreparables, alerta.
La bulimia se define como el deseo de ingerir abundante cantidad de alimentos de forma compulsiva, sin hambre y sin placer hasta llegar a la saciedad.
La anorexia es la pérdida del deseo de comer debido a una amplia variedad de trastornos gastrointestinales y extra intestinales. Es decir, que siempre surge a consecuencia de otra enfermedad, no hay apetito porque la persona se siente mal, explica.
Las consecuencias de la bulimia son inflamación del esófago, neumonía por aspirado de jugos gástricos, pérdida excesiva de potasio arritmia cardíaca, depresión e insomnio.
Por su parte la anorexia provoca adelgazamiento extremo, bajos latidos cardíacos, frialdad corporal, baja presión arterial, anemia progresiva.
Para no caer en estos desordenes y crear hábitos saludables, la doctora recomienda tener horarios fijos al comer, nunca saltar el desayuno.
Si sabe que no tendrá tiempo de comer a su hora, trate de comer algo ligero entre comidas, nunca se salte un tiempo de comida y evite la comida chatarra, indica.