Cuando la mujer llega a los 35 años, comienza a liberarse más calcio del que se acumula, un proceso que se acelera con el declive de la producción de estrógenos en la menopausia
Hoy día el calcio ha adquirido gran importancia y se han demostrado los efectos adversos en la menopausia por no haber recibido una dosis adecuada durante la adolescencia y vida adulta. Es por eso que la lucha contra la osteoporosis debe comenzar mucho antes de la mediana edad, y es una lucha que vale la pena. Hay que cuidar el consumo de calcio y vitamina D desde temprana edad, si no, se puede pagar al final de la vida con una factura que se llama osteoporosis.
El deterioro de la masa ósea afecta a la mitad de las mujeres estadounidenses mayores de 45 años, y al 90 por ciento de las mujeres mayores de 90 años. El 80 por ciento de los 25 millones de víctimas de la osteoporosis en Estados Unidos, son mujeres. La osteoporosis aumenta gravemente el riesgo de romperse huesos o sufrir fracturas de cadera, de muñeca o bien de compresión espinal que causan dolor de espalda, pérdida de estatura y jorobas.
La osteoporosis es la causa de unas 250,000 fracturas de cadera en Estados Unidos cada año, de las cuales un 20 por ciento provocan la muerte a través de sus complicaciones, y un 25 por ciento de los sobrevivientes requerirán la asistencia de enfermeros o familiares por el resto de sus días, con grave deterioro de la calidad de vida.
Muchas mujeres son inconscientes de que el estado de sus huesos en edades avanzadas está afectado por la ingestión de calcio de toda su vida. Nuestros huesos, que desprenden y renuevan el calcio a lo largo de la vida, acumulan densidad durante la infancia y la adolescencia. Después, durante el principio de la edad adulta, el calcio es depositado y liberado en cantidades iguales.
Consumir suficiente calcio durante las primeras etapas adultas ayuda a crear huesos fuertes. Los efectos de la pérdida de masa ósea serán menos dramáticos. Esto es especialmente importante para las mujeres, cuya masa ósea es un 30 por ciento menos que la de los hombres. Los institutos nacionales de salud recomiendan 800 a 1,500 miligramos de calcio por día, dependiendo de la edad y de si está embarazada o dando el pecho.
Los productos lácteos son los más altos en calcio. El mineral también se encuentra en salmón enlatado y sardinas con hueso, la soya y algunas verduras, como el brócoli, las espinacas y lechugas. Una taza de leche descremada por ejemplo contiene 300 miligramos de calcio, una taza de yogur natural descremado contiene 415 miligramos. También se venden muchos productos enriquecidos con calcio, por ejemplo, zumo de naranja fortificado.
Muchas mujeres también se benefician de suplementos de calcio. Existen varios tipos de suplementos. Su médico le puede ayudar a encontrar el tipo más indicado para usted ya que los pacientes que tengan un historial de problemas de riñón deben tener cuidado para no elevar la frecuencia de cálculos renales.
El calcio se debe tomar en dosis pequeñas distribuidas a lo largo del día acompañadas por pequeñas cantidades de comida, y no de golpe o junto a una comida entera. Un poco de comida producirá suficientes ácidos del estómago para asegurar la absorción del calcio, sin crear competencia por la absorción con los otros minerales presentes en una comida completa.
Otras medidas que ayudan a prevenir la osteoporosis incluyen la terapia de sustitución de hormonas durante la menopausia, que tal vez sea el método más efectivo de prevenir la pérdida de masa ósea en mujeres de estas edades, ejercicio regular con pesas, caminar (caminar, a diferencia de correr, no gasta los huesos y las ligaduras), no fumar (fumar reduce los niveles de estrógenos, contribuyendo a la pérdida de masa ósea y menopausia adelantada), y limitar las bebidas alcohólicas de preferencia.
Hay que hacer campaña en las familias para elevar el consumo de leche en nuestros hijos desde temprana edad para que podamos tener generaciones con mejor masa ósea y evitar muchos problemas, sobre todo, en la tercera edad.
* El Doctor Dino Aguilar es el Director Médico del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.