- En El Salvador, antiguos reformistas del partido de la ex guerrilla, distanciados por la política intolerante y excluyente de los ortodoxos, han lanzado un movimiento político que pretende ser una opción democrática de izquierda de cara al futuro
Cirilo GranadosEl diario de hoy
Salvador Samayoa fue uno de los principales negociadores y representantes políticos del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en los años ochenta y para los Acuerdos de Paz de 1992 en El Salvador.
Retirado de la política activa por una década, ha sido asesor de algunos gobiernos —sin dejar sus ideas de izquierda—, analista y ahora regresa a la política con Facundo Guardado y otros antiguos reformistas del FMLN que se han alejado del partido, dominado por el ala ortodoxa.
Impulsados por el deseo de crear un partido democrático de izquierda que se convierta en una opción viable, Guardado y Samayoa lanzaron la semana pasada el movimiento Concertación Socialdemócrata (CSD).
Ésta es la entrevista que Samayoa concedió al rotativo El Diario de Hoy. Fue publicada ayer, lunes.
¿Son ustedes los renegados de la izquierda tradicional salvadoreña?
Renegados, para nada. Nunca en la vida lo he sido. Yo planteo esto como un proyecto en positivo.
¿Son una especie de izquierda “light”?
Depende de qué signifique ser izquierda “light”. Para mí lo importante en política no es que la confrontación sea “light” por su sustancia: en la sustancia debe ser totalmente clara, para eso existe el sistema democrático, para debatir ideas y plantear intereses de grupos de la sociedad. Y eso debe uno hacerlo con nitidez y claridad.
El problema, que es un falso radicalismo, es el tono del discurso y cuando las posiciones políticas son agresivas hacia personas. Creo que uno puede ser suficientemente claro, vigoroso, firme, fuerte y no ser altisonante.
¿Cuál es la diferencia entre su pensamiento, con los de Medardo González, Salvador Sánchez Cerén o Schafik Handal (respectivamente, coordinador general del FMLN, ex coordinador general y ex candidato presidencial, todos de la línea dura)?
Creo que en casi todos los temas del país podríamos tener diferencias de enfoque, pero no sólo con ellos; también tengo muy importantes diferencias de enfoque con el partido Arena. Con el Frente, Medardo, Schafik, Leonel… Yo, en primer lugar, quiero decirle que los he tratado y los seguiré tratando con absoluto respeto. Ahora, en cómo abordar los problemas del país, sin duda tengo diferencias.
Le pregunto sobre ellos porque también son de izquierda.
Sí. Hay una cuestión fundamental: he visto a los regímenes y gobiernos socialdemócratas, sobre todo en países de Europa Occidental, que, sin abandonar sus planteamientos de prioridad por las condiciones de vida de las clases trabajadoras y los sectores más desprotegidos de la sociedad, sin abandonar eso, más aún, habiendo producido mejoría espectacular en el nivel de vida en esos grandes segmentos de población, lo hicieron sin un enfrentamiento estéril con el sector privado.
Lo hicieron aprendiendo a producir entendimientos y pactos nacionales y sociales. Aquí en el país ocurre que la izquierda, como el FMLN, por diversas razones más bien ha espantado al sector empresarial. Es importante trabajar por crear una izquierda política que sí tenga viabilidad en el sentido de que tenga su prioridad en los sectores más desposeídos de la población, pero que tenga capacidad de entenderse y producir políticas públicas en conjunto con otros actores de la sociedad.
¿En qué creen los socialdemócratas?
En una prioridad, pero con suficiente entendimiento y armonía con los otros sectores sociales. Creemos en la solidaridad, pero efectivamente, a diferencia de, tal vez, sectores de derecha neoliberal que creen que por rebalse van a llegar migajas o pedazos de bienestar al resto de la sociedad.
Y tenemos diferencias con sectores tradicionales de izquierda, que le apuestan demasiado a resolver los problemas del país por la base del intervencionismo estatal. Nuestra posición es de un Estado de bienestar que asuma su papel, que se plantee la solidaridad efectiva como filosofía, como programa y como política.
La ideología que manejan, si bien tiene su parte teórica y la experiencia de otras naciones, ¿cómo adaptarla hacia la realidad salvadoreña? ¿tienen un plan definido?
Es que yo no creo que es teoría. Pero le voy a mencionar un tema importante como la política tributaria y fiscal: aquí se ha estado debatiendo entre un sector que cree que cuantos menos impuestos pague la empresa, más competitividad va a tener, y una posición —que ha sido la de la izquierda más tradicional— que tiene una lógica de impuestos que del otro lado (de los empresarios) la sienten como confiscatoria.
Entre esas posiciones puedo ver bien lo que hicieron los partidos socialistas democráticos de Europa occidental, que tuvieron una política tributaria y fiscal que le permitió al gobierno tener recursos para invertir en infraestructura, servicios públicos y elevar el nivel de vida de la población sustancialmente. Políticas que entendieron que la productividad de la economía y la competitividad son un asunto de calidad de vida de la población. Cuando la población tenga mejor nivel de vida y sea más culta en general, la economía de este país va a ser más productiva y competitiva.
¿Implica para el caso salvadoreño dejar de hacer lo malo que hacen las extremas y aprovechar lo bueno que esas mismas extremas predican en conjunto con lo que ha funcionado en países de Europa aunque sean realidades muy distintas?
Son realidades diferentes ciertamente, pero el principio de políticas públicas sigue siendo válido. Por ejemplo, para nuestro sector empresarial es un anatema el asunto tributario y tenemos 11.5 por ciento del PIB de carga tributaria. En los países que de verdad tienen recursos, el Estado para invertir tiene no menos del 18, 20 y hasta 30 por ciento del PIB en carga tributaria. Y esos pasos no los podemos dar ni con la manera de pensar que tiene el partido Arena ni con la que planteó el Frente.
Para mí no es problema de que sean extremas. Sinceramente, no creo que Arena es extrema derecha; hay gente extremista, incivilizada que no se ha reciclado ni modernizado, pero como partido Arena no es extrema derecha.
Y el Frente, para mí, el problema no es que sea extrema izquierda. Por ejemplo, le voy a mencionar un tema en que el FMLN no se plantea como extrema izquierda: el transporte público. ¿Cuál sería una posición de izquierda tradicional de verdad? La posición lógica sería beneficiar a la mayor parte de la población más desfavorecida. ¿Con quién se ha aliado el Frente cada vez que se ha discutido el tema los últimos años? Con los empresarios de buses. En ese tema el Frente no se comporta como fuerza de izquierda.
¿Y entonces por eso nacieron ustedes?
Eh, por eso y por muchos temas, incluyendo cómo se maneja el partido, que debe ser de manera democrática, permitiendo de verdad que haya diferencias de opiniones y que se pueda ventilar el pensamiento de cada uno. Lo que ha estado ocurriendo es que al que piensa distinto, a flor de labio está el “traidor, arenero, vendido”. Esa no es manera de discutir, sino de abortar el debate. Un partido democrático no puede estar haciendo eso. En El Salvador las mayorías quieren un cambio, pero no encontraron una opción satisfactoria y segura.
¿Qué es lo que buscan ustedes, el poder?
Todo proyecto político nace para buscar y merecer el derecho de ejercer el poder político.
¿Por qué los salvadoreños deberán creer en ustedes?
Debieran creer no a priori, sino en la medida en que vayan escuchando posiciones políticas, maneras de debatir, seriedad, una política que no se hace a base de insultos, una que de verdad signifique un sentido de esperanza para el país.
¿Aunque eso es ir contra el tradicional comportamiento del salvadoreño, que es bastante caudillista, por ejemplo?
El salvadoreño es caudillista, pero no sólo el salvadoreño; más bien es un fenómeno de psicología social que significa que quisieran ver liderazgos claros, coherentes.
¿Cuál es el rumbo que tienen trazado como movimiento a corto y mediano plazos?
Trabajar con audacia, pero despacio y con buena letra. Sería un desastre salir corriendo a hacer un partido de mala manera para que esté listo dentro de seis meses y que pueda participar en las elecciones (municipales y parlamentarias) de 2006. Esto hay que hacerlo bien, esto no es broma, no es otro partidito de dos diputados.
¿Aprendieron bien la lección los renovadores que lideran esto?
Pues espero que sí, porque yo se lo dije a Facundo Guardado: que no hicieran el error de salir corriendo a tratar de participar en la primera elección. Será un partidote que de verdad sea alternativa de poder. Es que, si no, ¿dónde vamos a estar? Arena ya va para 20 años. ¿Va a ser otro PRI? Creo que no es eso lo que el país quiere. Todo país necesita alternancia, pero una alternancia que no sea traumática para nadie.
¿Tienen, bajo su visión, oportunidad de un pedazo del pastel frente a dos comilones como Arena y el FMLN?
Yo hablaría de más de un pedazo de pastel. Creo que este esfuerzo debiera, claramente, en unos dos o tres años, ser lo suficientemente fuerte para ser uno de los competidores principales en la próxima elección presidencial.
¿Se van a meter a presidenciales en 2009?
Creo que esa meta es más sensato tenerla.
¿Iría usted de candidato a la Presidencia?
Eso es muy prematuro.
¿Cree que la actual polarización en el FMLN podría ser un excelente caldo de cultivo para la doctrina socialdemócrata?
Yo lo veo de otra manera: que hay una inmensa cantidad de cuadros, de militantes y activistas del Frente que no están satisfechos en las condiciones actuales.
¿Van a buscar atrapar esos votos?
No se trata de atrapar a nadie, pero de que tengan una opción, sí.
¿Por qué no lanzarse como partido de una buena vez? ¿tienen miedo de algo?
Claro que sí, sería un suicidio. Yo no tengo vocación de suicida, no estoy loco.
¿Qué tipo de salvadoreño es su principal cliente?
Yo no tengo clientes, je, je, pero el esfuerzo político éste creo que puede tener un fortísimo arraigo en capas medias, en capas populares urbanas, pero también en el sector rural. Porque hay demasiado abandono de ese sector y porque demasiado cuadro de la historia reciente que se organizó en el campo, incluso que estuvo en la guerrilla, se fue desilusionando con el paso del tiempo de las opciones que tenían.
¿Qué futuro le augura al FMLN bajo el nuevo coordinador general?
Que quede claro, al FMLN no le deseo ningún mal. Lo que quisiera es que rectificara sobre todo en este aspecto fundamental que es de verdad permitir la discusión política y no estigmatizar a los militantes o dirigentes que quieran plantear las cosas de otra manera. Si no hacen eso se van a ir quedando cada vez más reducidos.
Pero si el FMLN rectifica, ustedes se van a quedar sin votantes.
Bueno, no sé, no creo. Pero si el FMLN hace eso le puedo asegurar que podría conservar mejor su papel histórico.
¿Cuál va a ser el papel de CSD dentro de la concertación nacional?
Ojalá sea una de las fuerzas más lúcidas, abiertas, imaginativas y tolerantes para lograr comprender intereses legítimos —aunque estén contrapuestos— de diversos sectores y poder contribuir a entendimientos. El país no puede funcionar sólo a base de consensos, eso no es cierto, eso no existe en ninguna parte del mundo. Lo que sí es cierto es que tienen que haber consensos básicos, en tres o cinco puntos de desarrollo del país.
“Quisiera que el FMLN rectificara sobre todo en (…) permitir la discusión política y no estigmatizar a los militantes que (ven) las cosas de otra manera”.