Observador vasco cuenta su experiencia

Daniel Díez Tomado de Correo Digital Roman, Times, serif»> Observador vasco cuenta su experiencia Daniel Díez Tomado de Correo Digital Todavía mantiene vivas en su memoria las experiencias vividas durante quince días al otro lado del Atlántico, donde ha podido conocer de cerca la democracia nicaragüense. El Alcalde de Arrigorriaga (en el norte de España), […]

Daniel Díez Tomado de Correo Digital

Roman, Times, serif»>
Observador vasco cuenta su experiencia


Daniel Díez
Tomado de Correo Digital




Todavía mantiene vivas en su memoria las experiencias vividas durante quince días al otro lado del Atlántico, donde ha podido conocer de cerca la democracia nicaragüense. El Alcalde de Arrigorriaga (en el norte de España), Alberto Ruiz de Azúa, ha regresado esta semana del país centroamericano tras ejercer de observador internacional en los comicios municipales del pasado 7 de noviembre en Tipitapa-Managua, Somoto, El Rama y San Carlos.

¿Menuda aventura! ¿Qué tal ha sido el viaje?

Ha sido increíble, porque aquello es otro mundo y hay que estar allí para vivirlo. Es un país fértil, repleto de naturaleza y tranquilidad. Aunque por las noches un paraíso de animales…

Y mosquitos.

Sí, verdaderas plagas. Bichos verdes que, aunque no te picaban, se metían por dentro de la ropa. ¡Incomodísimo!

¿Uuf! Pero en el hotel no le faltarían comodidades…

Yo no me puedo quejar, pero hubo compañeros que no tenían agua caliente y a veces veían cucarachas enormes.

¿Cómo es Nicaragua a pie de calle?

Son poblaciones pequeñas de chabolas de madera y uralita, calles empedradas y arenosas que me recordaban al Arrigorriaga de hace cuarenta años. Tampoco tienen saneamiento, aunque no les importa porque todos los días llueve y se les va el mal olor.

En definitiva, un país con muchas necesidades.

Sí, pero también con muchas posibilidades. Producen ron, café, tabaco y exportan mariscos y camarones. Pero con los desastres naturales y la corrupción no levantan cabeza. La gente con muchísimo dinero vive en las afueras en adosados vigilados por guardias.

¿Es tan bueno el café de Nicaragua como dicen?

Sí, es un muy rico. De hecho, he traído unos cuantos botes.

Habrá tenido que aflojar la cartera en regalos…

Bastante. Además, allí aceptaban todo tipo de moneda: dólares, euros, y la local, el córdoba. En la calle había gente con fajos de billetes y una calculadora para cambiarte en cualquier momento. Era legal y justo.

En canoas y caballos

Ha estado dos semanas desconectado de la actualidad. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Ni móvil ni periódicos ni radio y poca televisión, imagínate. Apenas nos enteramos de la reelección de Bush, que fue una enorme sorpresa, y de la muerte de Arafat.

Supongo que el trabajo que han desempeñado habrá sido más que meros observadores.

Claro, tienes que estar pendiente de todo. Su sistema de elección es aún bastante primitivo. Para empezar no hay censos seguros porque la gente no se empadrona, así que es difícil llevar un control de las urnas.

¿Y cómo controlan las votaciones?

Para evitar fraudes a cada persona se le marcaba el DNI y se le pintaba una uña de color negro para saber que ya habían ejercido su derecho al voto.

¿Y el recuento?

Tardan hasta cuatro días pero allí es un retraso justificado porque algunas de las mesas electorales están en comunidades indígenas donde los delegados deben ir en barco, botes, caballos, y al final son muchas horas de viaje.

¿Qué no se pierda ni una papeleta!

Ni una boleta, que es como le llaman allí. Más les valía si no querían ser sancionados.

Pero al final no sufrieron ningún percance.

No, en la mayoría de los municipios ganó el Frente Sandinista, que son más bien de izquierdas progresistas. El único percance lo tuve yo en un accidente…

¿Qué le pasó?

Iba en un remolque atrás, cogimos un bache y me golpeé en la nariz. Me tuvieron que dar dos puntos de sutura. Nos sirvió para descubrir el penoso estado en el que está la Sanidad.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí