- Sismo daña 500 casas en Costa Rica y seis mujeres mueren por infartos
- Aún no reportan nicas afectados, porque los que viven en la zona más dañada, permanecen en fincas
Josué BravoCorresponsal / Costa Rica
Al menos ocho personas muertas por causas indirectas, 526 viviendas dañadas, varias vías agrietadas, derrumbes y desperfectos en puentes, son parte de los daños ocasionados por un sismo de 6.2 grados en la escala de Richter, que la madrugada de ayer sacudió a Costa Rica, informaron fuentes oficiales.
El epicentro del sismo, ocurrido a las 2:07 de la madrugada, se ubicó a diez kilómetros al noroeste del Puerto de Quepos, en el Pacífico costarricense, con una profundidad de 30 kilómetros y con más de 100 réplicas, informó la Red Sismológica Nacional.
El evento sísmico despertó prácticamente a todas las personas que se encontraban cerca de la zona epicentral e incluso en las ciudades de San José, Alajuela, Heredia, Cartago, Limón y Guanacaste.
La Cruz Roja reportó ocho fallecidos, entre ellos seis mujeres que murieron por infarto, tras el susto ocasionado por el movimiento telúrico.
ITALIANO SE ESTRELLA
Las mujeres fallecidas son, Santos Sánchez de 95 años, Gladys Rojas de 64, Luz Chinchilla de 78, Lilliana Meza de 98, Bernarda Soto de 87, e Inés Chávez de 76 años, todas residentes en el casco metropolitano de San José.
El italiano Manuel Pensato, de 32 años, murió accidentado al perder el control de su motocicleta durante el terremoto, en la autopista Cañas, mientras que el conductor de un camión que se volcó en Parrita, cerca de Quepos, también habría muerto, pero hasta la tarde de ayer se desconocía su nombre.
La Comisión Nacional de Emergencias informó que un total de 526 viviendas ubicadas en sectores aledaños al movimiento, sufrieron daños como agrietamiento en las paredes, falseamiento de la base y desprendimiento del cielo raso.
Los cantones Parritas y Quepos fueron los más golpeados por el terremoto y la mayoría de viviendas dañadas se encuentran en esos lugares. Allí se mantienen en condición de alerta amarilla y la mañana de ayer los servicios locales de salud se saturaron de gente en estado de nerviosismo.
El hospital de Quepos sufrió grietas en pisos y paredes, mientras que la clínica de Parrita se encuentra inhabilitada y su farmacia casi quedó destrozada.
Randall Quirós, ministro de Obras Públicas y Transporte, explicó que el sismo provocó agrietamientos en algunas carreteras, deslizamientos en otras y el falseamiento de un puente, pero reiteró que funcionarios de esa cartera evalúan los daños y que el tráfico ya corre normal.
Cuatro acueductos que funcionaban bajo el sistema de bombeo fueron averiados, por lo que el servicio de agua potable en Parrita dejó de funcionar, así como la electricidad, pero durante el día fueron reactivados.
En ciudades como Cartago cayeron postes utilizados para el tendido eléctrico, por lo que la luz eléctrica falló en ese lugar y otras ciudades del Valle Central, aunque igualmente el servicio fue restableciéndose poco a poco.
En el cementerio del Cantón Llano Bonito de León Cortés, hubo severos daños en las tumbas. En San José el terremoto causó daños leves en el edificio del Banco Nacional y afectó momentáneamente el funcionamiento de los ascensores del Hospital México.
El presidente de la CNE, Luis Gerardo Mora, dijo que hasta el momento no tienen cuantificados los daños materiales. Asimismo indicó que tampoco tienen reportes de familias nicaragüenses afectadas.
“En el sector del epicentro del sismo hay muchos nicaragüenses, pero casi todos se concentran en las fincas que cultivan la palma para el aceite”, acotó.
Minimizó la magnitud de los daños, pues según él, “es poco tomando la intensidad del sismo; por eso no se puede decir que fue terremoto, porque los daños son menores. Lo que pasó es que el epicentro fue en una zona costera, porque de haber sido en el interior del país hubieran mayores daños”.
Sin embargo, Alexis Sánchez dijo que los estragos del sismo son significativos. Una de las paredes de su vivienda está muy agrietada y algunos artículos sufrieron daños al caer.
“Fue terrible. Primero se escuchó un gran estruendo y como a los dos segundos se vino el temblor. Todas las cosas de mi casa se cayeron al suelo”, relató.
EL SUSTO DE UN NICA
La gente se lanzó a las calles entre dormida y despierta, en la ciudad de San José, llena de pánico. El nicaragüense Bismarck Amador daba gracias a Dios porque una populosa cuartería construida con retazos de madera resistió los embates del sismo la madrugada de ayer.
«Aquella casa se movía… Yo vivo en la parte de abajo y los cuartos de arriba hasta que traqueaban. Creí que todo se me iba a venir encima”, dijo Amador mientras se recuperaba del susto en la calle Paseo de los Estudiantes, en San José centro, apenas arropado con una toalla, sin camisa y calzando chinelas.
«A 50 metros un grupo de bailarinas de un centro nocturno salieron a la calle, vestidas sólo con bikinis.
«Yo iba manejando en la Avenida Segunda, cuando de repente sentí que el carro se movía para los lados. Tuve que detenerme para evitar un accidente», dijo el taxista Alexander Jiménez.
COMO UN TREN
El Rey de España, don Juan Carlos, quien junto a la Reyna doña Sofía asistió a la XIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado que culminó ayer en San José, Costa Rica, dijo que para él, la sensación del sismo fue “como un tren que pasaba” y aseguró que luego del traqueteo siguió durmiendo.