Iluminados apenas por la luz de pequeñas velas, cinco niños buscan en las paredes de los túneles de la vieja mina La India, situada en León, pequeños fragmentos de roca de donde podrían obtener algunos gramos de oro.

Dejan la vida buscando oro

Niños nicaragüenses trabajan en minas abandonadas; tan sólo en Santa Rosa del Peñón laboran 400 menores Iván CastroMINA LA INDIA, NICARAGUA / REUTERS En un túnel apenas iluminado por la luz de pequeñas velas, Juan Laguna y otros cuatro niños se esfuerzan con sus viejos picos para extraer fragmentos de roca que, tras un penoso […]

  • Niños nicaragüenses trabajan en minas abandonadas; tan sólo en Santa Rosa del Peñón laboran 400 menores

Iván CastroMINA LA INDIA, NICARAGUA / REUTERS

En un túnel apenas iluminado por la luz de pequeñas velas, Juan Laguna y otros cuatro niños se esfuerzan con sus viejos picos para extraer fragmentos de roca que, tras un penoso proceso artesanal en sus casas, terminarán convirtiéndose en gramos de oro que venden para paliar su pobreza.

“No es todos los días que sale bien”, asegura Laguna, quien a sus 12 años tiene un cuerpo pequeño y delgado que aparenta la mitad de su edad.

En un breve descanso en su labor de picar las paredes del túnel, Laguna comentó que cuando tiene suerte, de la piedra picada en un día, tras molerla y lavarla, logra sacar un gramo de oro por el que puede conseguir una paga de unos tres dólares.

Laguna lleva cinco años arañando las paredes de numerosos túneles en esta vieja mina del departamento de León, a más de 160 kilómetros al oeste de Managua, que hace más de tres décadas tuvo su apogeo con la explotación a gran escala por parte de una compañía transnacional.

De la abundancia del aurífero no queda más que el recuerdo y las esperanzas de los mineros artesanales por encontrar sustento en las entrañas de los cerros del lugar.

En la Mina La India, en el municipio de Santa Rosa del Peñón, buscan oro centenares de mineros artesanales de cinco empobrecidas comunidades cercanas, además de unos 400 niños, según la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

TRABAJO PELIGROSO

Estos niños ejecutan uno de los peores trabajos infantiles que se realizan en el país e integran un contingente de unos 314 mil menores de entre 5 y 17 años que trabajan en diferentes actividades en la empobrecida Nicaragua.

“El trabajo en la mina artesanal es dramáticamente peligroso. Aquí en este país hay niños que bajan 30 metros debajo de la tierra para sacar broza, para sacar piedras que tengan oro”, dijo Bertha Guerra, coordinadora del programa Erradicación del trabajo infantil de la OIT.

Guerra dijo que en las actividades artesanales en la Mina La India tienen censados a 387 niños, que desde el año pasado son atendidos por un organismo no gubernamental para lograr que abandonen las minas y vayan a la escuela.

“Muchas veces las familias dicen que llevan a sus niños a trabajar porque son pobres, pero ese niño va a ser más pobre que esa familia porque así como la pobreza origina el trabajo infantil, también el trabajo infantil agudiza la pobreza”, añadió la funcionaria.

Nicaragua, con un PIB per cápita anual de unos 700 dólares, es el segundo país más pobre de América Latina y se estima que un 70 por ciento de su poco más de cinco millones de habitantes sobrevive en condiciones de pobreza.

DIEZ AÑOS ESCARBANDO

Enrique Urrutia tiene 17 años, pero su cuerpo delgado y sus manos callosas son testigos de los 10 años que ha pasado extrayendo oro “para comprar comida y ropa y ayudar en la casa”, afirmó el muchacho en uno de los túneles superficiales de la mina.

Urrutia y los otros tres menores suelen juntarse con el frescor de la madrugada en su comunidad, caminan unas dos horas para adentrarse al calor del interior de la mina, para regresar agotados con sus cargas de piedras recién al atardecer.

“Día de por medio vengo”, dijo su amigo Junior Calderón, de 12 años, quien aclara que acude a la mina cuando no hay clases en su escuela.

Los niños que trabajan en las minas son afectados por la desnutrición y la deshidratación, así como por enfermedades renales, cortaduras y accidentes en los túneles, al contacto con altas temperaturas y gases.

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