- España se declara amiga incondicional del pueblo de Nicaragua, pase lo que pase, pero sus más altos representantes advierten que la situación política del país se ha “singularizado” ante el mundo de manera poco usual. El asunto es serio y España prefiere creer que los políticos nicas atienden los avisos de la comunidad internacional
Xiomara Chamorro
Este “muchacho” de 40 años reacciona con modestia cuando se le hace notar su juventud en contraste con su alta responsabilidad asumida desde el pasado 19 de abril de 2004 como Secretario de Estado de Asuntos Exteriores y para Iberoamérica, en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, en el gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero.
“Pero fíjese que el presidente Zapatero tiene 43 años”, destaca Bernardino León Gross, el número dos de la diplomacia española, que estuvo en una corta visita en Nicaragua, después de pasar por otros países de Centroamérica rumbo a la XIV Cumbre Iberoamericana que se inaugura hoy en Costa Rica.
Al igual que otros diplomáticos de alto rango que han pasado por el país en los últimos días, León Gross también se ha referido a la difícil situación política por la que atraviesa Nicaragua.
Aunque en forma muy sutil, pareció tomar distancia de un Frente Sandinista, con quien el partido del gobierno que representa, el Socialista Obrero Español (PSOE), ha mantenido importantes lazos, pero que hoy forma parte de esa clase política nicaragüense que con sus actuaciones preocupa a la comunidad internacional y también al gobierno socialista de España.
En su visita al país se reunió con el presidente Enrique Bolaños, con quien, entre otros temas, habló de la valoración que el gobierno español está haciendo para nuevos programas de reducción de la deuda externa, aunque España ya redujo 659 millones de dólares en la deuda de Nicaragua con ese país.
En una entrevista con LA PRENSA, destacó el papel de los medios de comunicación de Nicaragua en la profundización de la democracia, un hecho que según sus palabras “no pasa desapercibido para la comunidad internacional”.
¿Cuál sería el principal mensaje del gobierno del presidente (José Luis) Rodríguez Zapatero para una Centroamérica política y económicamente más alineada a Estados Unidos, a fin de disipar cualquier duda en las relaciones de España con la región?
Para cualquiera que haya conocido la trayectoria del presidente Zapatero y del ministro (Miguel Angel) Moratinos (ministro de Asuntos Exteriores de España), que tienen un enorme interés por reforzar los vínculos fuertes que siempre han existido entre Centroamérica y particularmente de Nicaragua con España, queremos mantener esa prioridad en nuestra política exterior, pero también queremos reforzarla con un diálogo político más intenso y más frecuente a través de un tratamiento conjunto de cuestiones económicas que interesan mucho a ambas partes, sea desde el punto de vista de la cooperación internacional o desde del punto de vista de la inversión española que es importante esta opción, pero que puede ser mucho más desde el punto de vista del comercio bilateral; sea el tratamiento de las cuestiones financieras, España está muy implicada en los programas de reducción de deudas y va a seguir haciéndolo. Es decir todo ese esfuerzo que se ha venido haciendo en los últimos años, lo queremos continuar, lo queremos intensificar en la medida de lo posible y ese es el mensaje, sin que eso se plantee en una competencia con nadie, todos los esfuerzos son bienvenidos y Centroamérica se lo mereció y llegó a un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos que me parece muy positivo, y lo que quiere la Unión Europea es también trabajar en esa misma dirección, que es un proceso de integración centroamericana que a nosotros nos gustaría que avanzase a un ritmo más acelerado que pudiera permitir las condiciones para llegar también a un acuerdo de asociación con la Unión Europea.
Este proceso de integración de Centroamérica que aún no concluye, ¿cómo se ve desde Europa y en particular desde España? ¿es una oportunidad para redefinir algunos enfoques o es, a estas alturas, un obstáculo para mayor cooperación económica y política?
Sin duda hay oportunidades todavía, no solamente hay oportunidades, sino que estoy convencido de que este proceso va a culminar de manera positiva, porque sencillamente no se puede ir hacia atrás en términos históricos y yo creo que los presidentes, en los contactos que he mantenido con ellos, el Presidente (Zapatero) ha mantenido con ellos, han expresado reiteradamente su voluntad política de que así sea, porque saben que no hay otro camino y por los retos que se plantean, no basta con un acuerdo de libre comercio; hay también necesidad de llegar a ese tipo de acuerdo con Centroamérica y con los demás países de América Latina. Todos sabemos que no hay otro camino, por eso decía anteriormente que nos gustaría que el ritmo fuese más rápido, pero sabemos que en todo caso la dirección política es la correcta y habrá que superar las cuestiones pendientes en la unión aduanera como también otras cuestiones de institucionalización política, pero sí pensamos que precisamente por la falta de alternativas ese será el resultado final.
A propósito del tema de la institucionalización, ¿qué le hace falta a Nicaragua para ser atractiva para la inversión?
Nicaragua lo tiene todo para ser un país muy atractivo para la inversión. Tiene, para empezar, vínculos históricos con España, tiene una población muy capaz, muy acogedora, que tiene futuro, pero eso no es suficiente, es un país que tiene que tomar conciencia de que hay cosas que no están funcionando bien, es un país que se ha singularizado ante la comunidad internacional como pocos lo han hecho y me estoy refiriendo, por ejemplo, a la declaración de la Presidencia de la Unión Europea el pasado primero de noviembre. En esa declaración se decían cosas muy serias, que la clase política nicaragüense tiene que tomar en consideración, una declaración de apoyo al programa de reformas del Presidente (Enrique Bolaños), una declaración en la que se singularizaba la lucha contra la corrupción, los procesos para hacer más transparente la gestión de gobierno, los programas de estabilización macroeconómica y de reducción de la deuda, eso es lo positivo y el camino que la comunidad internacional cree que se debe seguir, pero también es un aviso a la clase política nicaragüense, muy importante y que queremos creer que la clase política nicaragüense lo está tomando en cuenta. Se decía que existen dudas sobre la independencia de algunas instituciones del Estado, como son la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral, como es la Contraloría, existen también serias dudas sobre la acción de los partidos políticos, sobre las divisiones que se están produciendo entre el Legislativo y el Ejecutivo, y señalaría que eso no es solamente una amenaza para la democracia, también es una amenaza para el futuro económico y político de Nicaragua y para la acción de apoyo que pueda llevar a cabo la comunidad internacional en este país y esa es una cosa muy seria (la declaración), esa no se hace todos los días, la comunidad internacional no singulariza a un país todos los días y ese es el aspecto que yo creo que es clave en este momento para pensar en la posibilidad de futuro en Nicaragua porque si se produce una reacción negativa más seria, más contundente, que la clase política nicaragüense no tenga en cuenta esos avisos que están llegando de la comunidad internacional, pues eso no solamente va a tener consecuencias para la presencia oficial aquí, pienso que, por pura lógica, también otras instituciones privadas puedan tomar en consideración esas señales.
Esa sería la gran luz roja que se aprecia de Nicaragua desde Europa.
Sí, yo creo que esa puede ser una manera de presentarlo, lo podemos poner más en positivo, como la necesidad de profundización democrática y de refuerzo institucional y dentro de ese paraguas político la seguridad jurídica es un asunto también importante y que afecta a aquellas empresas con intereses aquí, pero sí, ese es el gran tema que está en juego.
¿Todas estas reflexiones sobre la situación política de Nicaragua se las ha planteado a los líderes políticos con quienes usted se ha reunido en su visita al país, incluyendo a los sandinistas, que forman parte del problema de gobernabilidad que usted observa?
Por supuesto que en mis contactos, no solamente con personas vinculadas al Frente Sandinista, sino vinculadas a todos los partidos nicaragüenses, les he manifestado mi preocupación por este proceso, sobre todo mi preocupación como español, no tanto por lo que España pueda hacer, porque España tiene una amistad muy sólida con el pueblo nicaragüense y nunca va a hacer nada que pueda perjudicar ese compromiso que tenemos con el pueblo y la sociedad nicaragüense que es muy sólido, pero sí les he mencionado que nos preocupa la actitud que puedan tomar otros países que están siguiendo con mucha atención la evolución de la situación política en el país.
El Frente Sandinista celebró el triunfo del PSOE como el “preludio” de una vuelta de la izquierda en el mundo. ¿Qué tipo de identidad podemos encontrar hoy entre el PSOE y los sandinistas?
Identidad. Bueno, eso es algo muy difícil de definir, hay muchos tipos de izquierda, muchos modelos de partidos de izquierda y no creo que sea apropiado que yo sitúe al Frente Sandinista en uno u otro, lo que sí le puedo decir es que el modelo que se está siguiendo en España con el Partido Socialista Obrero Español es un modelo muy renovador, es una nueva izquierda que refuerza la visión social demócrata que aspira a llegar al centro político, que tiene una visión moderada y amplia de lo que tiene que ser la acción política, y nos parece que ese es el futuro de la izquierda, pero cada partido es libre de estar dentro de la línea que quiera establecer, lo que sí tengo que añadir es que existe un contacto histórico, no solamente el Partido Socialista, sino todos los partidos en España y los sucesivos gobiernos han tomado muy en serio la evolución política de Nicaragua y hay unos contactos que sin duda se mantienen vivos y así se mantendrán en el futuro.
Después de viajar por varios países de Centroamérica, ¿qué visión le deja la región desde el punto de vista político y económico?
Desde el punto de vista político veo en todos los gobiernos una conciencia en que realmente una profundización democrática y el refuerzo institucional son los grandes temas políticos de este momento, todos los gobiernos de una manera u otra comparten esta preocupación y están tomando decisiones en este sentido y eso nos parece muy positivo y en esa línea se han manifestado distintas cumbres iberoamericanas y hoy (ayer) estamos iniciando otra en San José de Costa Rica, y también en esa línea se han manifestado sucesivos gobiernos españoles. Son gobiernos (centroamericanos) que hacen frente no sólo a problemas como los que acabo de señalar, sino también a problemas de seguridad que se están abordando desde una perspectiva integral, más social, que es muy interesante y también debe destacarse desde el punto de vista político que están intentando hacerlo no aisladamente, sino que son conscientes de que forman parte de una región que comparte esos problemas, que son transversales y que sólo desde una concertación internacional, centroamericana, se pueden abordar. Desde el punto de vista económico es una región en la que hay mucho que hacer. Ayer (miércoles) se inauguró en San Pedro Sula, Honduras, un encuentro empresarial centroamericana donde hubo una participación empresarial española donde mi colega el Secretario de Estado de Comercio participó con un mensaje de apoyo del gobierno español a ese proceso. Hay conciencia en Centroamérica de que la integración promueve la inversión, y mi impresión es positiva.
UN EXPERTO EN ORIENTE
Diplomático. Licenciado en Derecho. Estudios de posgrado en King’s College, London School of Economics en Londres y La Sorbona, París. Diploma del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Barcelona. Ha desempeñado puestos diplomáticos en Liberia, Argelia y Grecia. Entre 1991 y 1992 fue director del Gabinete del Presidente de la Comisión Nacional para el Quinto Centenario. Entre 1998 y 2001 director del Gabinete del Representante Especial de la Unión Europea para el Proceso de Paz de Oriente Próximo. Desde 2001 hasta marzo de este año, fue director de la Fundación hispano-marroquí Tres Culturas del Mediterráneo . Ha escrito y traducido distintas obras y artículos relacionados con el conflicto de Oriente Próximo, Marruecos, la tolerancia y el diálogo de civilizaciones.