De Guillén a Murillo

Manuel Guillén C. Con mucho gusto doy respuesta clara y concreta a las dos preguntas de la señora Rosario Murillo: Que si criticamos la violencia y el crimen, o los promovemos, es una pregunta insulsa cuya respuesta miles de lectores y ciudadanos honestos y valientes de este país conocen. Si algo he criticado y seguiré […]

Manuel Guillén C.

Con mucho gusto doy respuesta clara y concreta a las dos preguntas de la señora Rosario Murillo: Que si criticamos la violencia y el crimen, o los promovemos, es una pregunta insulsa cuya respuesta miles de lectores y ciudadanos honestos y valientes de este país conocen. Si algo he criticado y seguiré haciendo es esa violencia institucionalizada, prepotente e inmoral que su compañero, el secretario perpetuo del FSLN, y sus socios políticos han impuesto en este sufrido país.

Que si es humorístico ver circular fanáticos y matones a sueldo en nuestra tierra, no es otra insulsa pregunta sino una triste realidad que padecemos. Y le aseguro a Murillo que este pueblo chantajeado y manipulado sabe muy bien de dónde vienen los magnicidios y asesinatos y quienes los promueven.

Por otro lado, en su carta ella menciona de manera típicamente amenazante y absolutista que yo dejé el humor para dedicarme a “disparar y matar a tod@ aquel(la) que se empeñe en defender, la verdadera vocación democrática de l@s nicaragüenses”. Supongo que querrá decir que son ellos los abanderados de esa vocación democrática. Esto último, por tratarse de una verdadera pieza de ironía clásica, no merece ningún comentario de mi parte.

Deseo expresar a la señora Murillo que mis armas nunca han sido ni el chantaje ni la extorsión ni la amenaza velada, solapada o ataviada con ropajes pseudo intelectuales. Mi pluma ha sido siempre independiente, clara y frontal, y no me mueven animadversiones personales ni escondidas agendas partidarias. Sólo me anima la satisfacción de poder expresar mis ideas a través del don que el Creador me dio, en un país libre, a pesar de sus verdugos, corifeos y sicarios.

Agradezco las felicitaciones por lo que Murillo llama mi audacia y coraje (o quiso decir osadía y atrevimiento), y le aclaro que como cristiano he aprendido a no temer más que a Dios, Ese que no estoy seguro sea el mismo que ella invoca, y que hace salir el sol a justos e injustos. Ese Dios que nos da la vida y que otros arrebatan o incitan a arrebatar en este país, y no precisamente con un pincel.

Pido a Dios, nuestro Señor Jesucristo, le dé esa paz en su corazón que sobrepasa todo entendimiento.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí