La pérdida de un ser querido conlleva tristeza y reajustes que son parte de la vida. La pérdida de un cónyuge es un proceso muy marcado y la reacción está íntimamente relacionada con la cantidad de tiempo dentro del matrimonio, calidad de la relación, edad de la persona, así como los papeles que cada uno desarrollaba en la relación, y la causa de muerte.
Por motivos estadísticos podemos decir que la viuda es una mujer debido al hecho estadísticamente probado que el hombre en todas las edades muere antes que la mujer. La reacción normal al inicio es negar el hecho actual dramáticamente, con crisis de llanto y/o adormecimiento relativo del estado afectivo. En esta etapa inicial se recomienda la “catarsis”: estar presente en la vela, participar en el funeral y rodearse de su familia y amigos apreciados.
El trastorno del sueño, pérdida del apetito y peso, al igual que ser vulnerable a enfermedades físicas, son comunes. El luto normal es usualmente hasta de un año de duración, aunque la calidad o seriedad de los síntomas darían las pautas para ser tratados profesionalmente y a veces el uso de antidepresivos evitarían consecuencia peores como caer en un estado de depresión mayor que, incluso, lleva a algunas personas a desear su propia muerte.
La viuda debe lentamente cambiar su sistema, tanto en lo económico como lo social. Muchas alteraciones tienen que ver con el tiempo y el grado de dependencia económica y social que haya tenido durante el matrimonio. La edad de la viuda puede afectar el desarrollo de enfermedades más serias como cuadro bipolar o trastornos maníaco depresivos que pueden o no estar relacionados con los trastornos hormonales en la perimenospausia.
Si los hijos han crecido y tienen sus propios hogares, puede experimentar el llamado “síndrome del nido vacío”, lo que provoca que la soledad sea más dolorosa, la persona se aisle y disminuya los intereses por pasatiempos. Aunque se trate de una reacción normal, se debe saber que predispone a trastornos serios, si ignoramos la parte afectiva social y biológica.
La viuda debe tratar de mantenerse activa, a través de ejercicios físicos y de otras actividades sociales que ayudarán a enfrentar la pérdida, el buscar ayuda profesional nunca debe ser considerado como debilidad, más bien es una prueba de madurez.
Se requiere de mucha ayuda para sobrepasar esta etapa difícil. Algunas veces grupos religiosos y el ambiente familiar, ayudan en ese momento en el que se debe dar mucha atención a la viuda o al viudo. La reintegración a la productividad del trabajo es parte importante de la recuperación. “Trabajo y amor es signo de salud”, decía Freud.
* El autor es miembro del equipo de especialistas del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.
AYUDA A LOS NIÑOS
Los niños reaccionan diferente a los adultos.
Shock. Además del estado de shock y confusión producido por la pérdida de un ser querido, el niño puede sentir la falta de apoyo de otros miembros de la familia, que también pueden estar tan
estremecidos por la pérdida, que no les es posible cuidar adecuadamente al niño.
Señales. Los padres deben estar conscientes de las respuestas normales ante una muerte familiar así como de aquellas señales indicativas de peligro.
Fuente: www.tupediatra.com