Son pocas las parejas que llegan a cumplir 58 años de casados y están juntos hasta que la muerte los separa. Amalia de Guzmán y Horacio Guzmán Benard, son una de esas parejas.
Doña Amalia y don Horacio se casaron cuando ella tenía 23 años de edad y él 26. Amalia cuenta muy orgullosa que eran la pareja perfecta y presume de haber tenido un esposo muy apuesto, padre y esposo abnegado.
Juntos procrearon seis hijos, dos de los cuales son mujeres y cuatro varones. La muerte de su esposo la sorprendió y pese a que ambos pasaban los ochenta años de edad, Amalia nunca pensó en la muerte de ninguno de los dos, simplemente era un tema que no permitía que aflorara ni en pensamientos. La razón: eran felices juntos.
Don Horario había sido operado por problemas en el corazón y le hicieron un cambio de válvula en ese determinante órgano. Tomaba medicamentos para controlar las dificultades cardíacas y debido a efectos de estos, tuvo un mareo a eso de las cinco de la tarde, cayó al suelo y se golpeó la cabeza. El golpe, aparentemente inofensivo, no preocupó considerablemente a nadie, pero le provocó a don Horacio una hemorragia interna que para las once de la noche lo hizo entrar en coma. Tres días estuvo en ese estado hasta que cedió a la muerte el 28 de abril del 2000.
“La muerte de mi esposo nos sorprendió a todos porque él estaba bien, fue muerte repentina que simplemente no esperábamos”, cuenta doña Amalia, actualmente de 83 años.
Los primeros días posteriores a la muerte de don Horacio, doña Amalia prefirió dormir en casa de uno de sus hijos, ya que era demasiado doloroso estar sola en su cuarto por la noches, después de haber compartido con su esposo toda una vida.
Doña Amalia afirma que Dios, el cariño y apoyo de sus hijos fueron determinantes para recuperarse del dolor. “Pasé tres días ausente del mundo y la realidad”, recuerda Amalia. “Gracias a Dios formamos juntos unos hijos maravillosos que nunca me dejaron sola y me apoyaron, la familia es muy importante en esos momentos”, asegura.
Doña Amalia ha encontrado en ayudar a los demás, las ganas de vivir con plenitud. Actualmente apoya el Centro Juvenil Don Bosco, consiguiendo becas para la formación de jóvenes con escasos recursos económicos. Cada Navidad regala seis mil juguetes con los hermanos Salesianos, los cuales consiguen con apoyo de empresarios granadinos. También gestiona fondos para la creación del centro Sor María Romero, en el que se pretende formar en diferentes capacidades como costura y cocina, a personas necesitadas.