Washington/ agencias
La Casa Blanca anunció el lunes la salida del Gobierno del secretario de Estado, Colin Powell, así como de los titulares de Educación, Energía y Agricultura.
Tanto la renuncia de Powell, que fue presentada el pasado viernes al presidente George W. Bush, como la de sus colegas de Educación, Rod Paige; Energía, Spencer Abraham, y Agricultura, Ann Venneman, habían sido ya filtradas por sus respectivos departamentos.
El Secretario de Estado, uno de los más populares y moderados del Gabinete de Bush, entregó una carta al Presidente en la que explica las razones de su renuncia.
“Creo que ahora que han pasado las elecciones, me ha llegado el momento de dimitir como Secretario de Estado y regresar a la vida privada”, precisó en su misiva con fecha del 12 de noviembre y difundida ayer por la Casa Blanca.
“Por lo tanto, presento mi renuncia como 65 secretario de Estado, efectiva en cuanto usted considere oportuno”, añadió Powell, dejando clara su disposición a mantenerse en su puesto hasta que el Presidente designe a su sucesor.
El todavía Secretario de Estado prosigue agradeciendo al Presidente el “honor y privilegio” que supuso para él, haber encabezado la diplomacia estadounidense y se declara satisfecho de haber formado parte del equipo “que lanzó la Guerra Global Contra el Terror, que liberó a los pueblos de Afganistán e Irak”.
“En éstas y otras muchas áreas, su liderazgo (el de Bush) fue la fuerza conductora para nuestro éxito”, precisa la carta. Para concluir, el Secretario de Estado se despide deseando al Presidente el mayor éxito posible en el segundo mandato tras su victoria en las elecciones del pasado día 2.
Powell confirmó que permanecerá al frente del Departamento de Estado de EE.UU. el tiempo que sea necesario, tanto varias semanas como uno o dos meses, hasta que sea nombrado su sucesor.
Bush elogió ayer de manera generosa a su Secretario de Estado saliente.
“Es un soldado, diplomático, dirigente cívico, hombre de Estado y gran patriota. Aprecio su amistad y será extrañado”, declaró Bush en un comunicado. “Durante cuatro años que estuvo a la cabeza de la diplomacia, Colin forjó nuevas alianzas que ayudaron a Estados Unidos a ganar la guerra contra el terrorismo y que dieron un nuevo aliento a antiguas respetables amistades”.
“Él contribuyó a construir dos grandes coaliciones que liberaron a más de 50 millones de personas en Afganistán y en Irak del yugo de los dictadores brutales, y que dieron su asistencia para hacer de estos países democracias exitosas”, agregó el comunicado presidencial.
Los líderes mundiales elogiaron el lunes a Powell, y algunos lamentaron la renuncia de un miembro del gobierno estadounidense que había buscado el consenso internacional mediante el multilateralismo. Todos confiaron en tener vínculos constructivos con su sucesor.
Powell era considerado por muchos como el rostro moderado en un gobierno estadounidense al que sobre todo en Europa se le consideraba beligerante e inclinado hacia las acciones unilaterales.
El canciller británico Jack Straw dijo que había cumplido al pasar, “de ser un gran soldado, a fungir como un gran hombre de Estado y diplomático”.