- Asesino de periodista María José Bravo es miembro de un clan muy temido por vecinos de El Ayote
- Aseguran que Eugenio Hernández mandó a matar a un candidato conservador en las elecciones del 2000
Eduardo Marenco Tercero
EL AYOTE, CHONTALES.— Aquí se respira miedo hacia los hermanos Hernández. Tienen el control político del pueblo gracias al terror. Es su feudo personal. Hace cuatro años, la familia de Mariano Marín, candidato a vicealcalde por el Partido Conservador, sufrió en carne propia ese terror, cuando el chofer y escolta de Eugenio Hernández lo mató a tiros en uno de los callejones de este puerto de montaña. A plena luz del día.
José Miguel Valdez Marenco, entonces escolta y chofer de Eugenio Hernández, ahora vive libre en Juigalpa. No estuvo ni un día preso. Fue enjuiciado y absuelto. Fue herido por su víctima y después de pasar cuatro meses hospitalizado salió en libertad. Su patrón, Eugenio Hernández, le pagó los abogados y la hospitalización. Y lo protegió a capa y espada.
En El Ayote es vox populi la razón: muchos piensan que Eugenio Hernández mandó a matar a Mariano Marín. Para muchos en el pueblo es evidente. Pero la Policía y el juez no recopilaron evidencias. Sin embargo, aún al sol de hoy, hay quienes se atreven a decirlo públicamente, con nombre y apellido. Y estas mismas personas aseguran que ellos también han estado en la lista de sentenciados a muerte del asesino de la periodista María José Bravo, corresponsal de LA PRENSA en Santo Tomás, Chontales.
En las elecciones que mataron a Mariano Marín, el ganador fue José Luis Hernández, hermano de Eugenio. Y fue su chofer escolta quien lo mató. Eugenio Hernández era entonces el alcalde de facto y ese año le entregó la Alcaldía a su hermano. La sucesión quedó garantizada. Y con esto, el control político sobre El Ayote. En estos comicios también ganó el candidato de los Hernández. En la casilla del PLC.
LES DECOMISAN UZI
Los Hernández imponen con las armas la ley del terror. El 11 de octubre de este año, a un mes de los comicios municipales, la Policía le requisó al todavía alcalde del PLC, José Luis Hernández, hermano del asesino de la periodista de LA PRENSA, una subametralladora Uzi, serie 1525303, calibre 9 milímetros, con 25 proyectiles y con “característica de culata de fusil AK”. La Policía investiga si aún tienen en sus manos tres fusiles AK más.
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