Máximo Castillo
Hace catorce años los Nicaragüenses resolvíamos nuestras diferencias políticas por medio de las balas. A partir de 1990, año que renació la democracia en nuestra sufrida Nicaragua las diferencias políticas o cualquier otra diferencia se resolverían por la vía cívica y pacífica, pero al parecer todavía quedan algunos nicaragüenses que recurren a la violencia y al uso de una arma criminal, como la que segó la vida a la periodista del Diario LA PRENSA, María José Bravo.
Esta acción criminal de ninguna manera puede quedar en la impunidad, esta acción cobarde debe ser castigada con todo el peso de la ley sea del partido político que fuere este criminal.
Estoy seguro que María José está al lado del Creador junto al Mártir de las Libertades Públicas, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y al lado de todos aquellos periodistas que han ofrendado sus vidas por la libertad de expresión, de información .
Mis sinceras condolencias a los familiares de María José, al equipo de periodistas del Diario LA PRENSA y a los periodistas en general.