- Proyecto había terminado, pero algo motivó a varias personas a seguir impulsando la equinoterapia entre niños con graves enfermedades
Hilda Rosa Maradiaga
La solidaridad y el amor por los semejantes de un grupo de personas está haciendo la diferencia en la vida de unos veinte niños con discapacidad de escasos recursos y originarios de distintos sectores de Managua.
Todo empezó con una noticia difundida en un canal de la televisión local en la cual se contaba cómo Lorena Mántica, directora de la única escuela de equitación en el país y experta en caballos, brindaba equinoterapia a niños con discapacidad.
Se trataba de un proyecto realizado en la finca Haras de Albanta que se realizó con éxito y aunque había culminado, las madres de otros niños con discapacidad empezaron a tocar las puertas de la finca en busca de ayuda para sus hijos.
El antiguo proyecto había acabado y Mántica ya no trabajaba con niños discapacitados, sin embargo, no fue la respuesta que esas madres encontraron en la finca. Lorena Mántica se dio a la tarea de buscar personas que se unieran a ella con el fin de ayudar a los pequeños.
APOYO VOLUNTARIO
Desde hace tres meses, los veinte niños divididos en tres grupos reciben equinoterapia dos veces a la semana. Cada uno tiene su propio historial y recibe atención médica y terapéutica.
Esto con el apoyo de un grupo de médicos de distintas especialidades, quienes brindan su apoyo voluntario y gratuito, explicó Mántica.
Muchos de estos pequeños padecen microcefalia, hidrocefalia y parálisis, entre otro tipo de problemas.
A la noble causa se unió la Fundación Nicaragüense Samaritano, un organismo cristiano que colabora con el transporte de los niños desde el kilómetro 7 Sur hasta la finca Haras de Albanta, ubicada en la Carretera Vieja a León.
También han donado andariveles, camas y juguetes necesarios en las terapias de rehabilitación.
MEJORÍAS SON EVIDENTES
Otros grupos religiosos han brindado sus aportes y una empresa nicaragüense dedicada al comercio de electrodomésticos financia el pago de dos personas que trabajan con los niños, la manutención de los caballos y apoyo logístico, detalló.
Algunos de estos niños serán sometidos a operaciones médicas necesarias para sus padecimientos de manera gratuita y muchos de ellos han presentado notable mejoría, aseguró.
“Muchos de ellos han empezado a caminar, la actitud ha cambiado, están más felices”, expresó. También destacó la fraternidad y solidaridad que existe entre los padres de familia y el equipo de trabajo, en el cual hay mucha calidad humana.
Añadió que el propósito es mejorar la vida de estos niños y de sus familias en términos generales, por lo que también realizan gestiones para conseguir trabajo a sus padres, a la vez que brindan asistencia espiritual.