- Desde los diferentes departamentos del país demandan la aplicación de la ley con todo su rigor contra el homicida. “Estamos dispuestos a empuñar tu pluma cargada de coraje, honestidad y valentía para denunciar a los corruptos y atacar la injusticia”, expresa uno de los colegas
Tatiana Rothschuh Andino y Rosario Montenegro Z.
“¡No descansaremos hasta que se haga justicia y todos tus verdugos vayan a la cárcel! Advertimos al Gobierno, a través del Ministerio Público, a la Policía y al sistema judicial, que no vamos a aceptar ningún trato condescendiente a los sicarios que mataron a María José”, es el sentir de Heberto Jarquín, corresponsal en Las Minas, con quien María José no escatimaba los casi 500 kilómetros que les separaban, para compartir por el hilo telefónico el quehacer periodístico.
El crimen contra María José ha desatado la indignación, el coraje y la sed de justicia no sólo de los corresponsales de LA PRENSA, sino también de los de otros medios de comunicación en los departamentos del país.
TU VOZ NO SERÁ CALLADA
“Amiga, el cobarde que apretó el gatillo del revólver que apagó tu vida fugaz, y sus secuaces, jamás entenderán que somos una generación completa de periodistas los que estamos dispuestos a empuñar tu pluma cargada de coraje, honestidad y valentía para denunciar a los corruptos y atacar la injusticia”, es el mensaje de Heberto.
Según Heberto, en el Triángulo Minero han causado coraje e indignación las declaraciones de diputados y dirigentes políticos, que atribuyen a los medios de comunicación y a los periodistas la responsabilidad por la acción homicida que segó la vida de la amiga y colega María José Bravo, la noche del martes pasado, en Juigalpa.
También provocó repulsión el planteamiento de los parlamentarios que han sugerido no buscar culpables: “A todas luces quieren echarle una cortina de humo al caso, para encubrir a los implicados que están detrás del autor material del crimen, Eugenio Hernández González, comento el periodista radial de Rosita, RAAN, Douglas Larios Almendárez, quien denunció que ese mismo día su esposa, Raquel Chow Zelaya, fue amenazada por un grupo de activistas del PLC, cuando ella filmaba un vídeo sobre la celebración de los liberales que ganaron la Alcaldía en este municipio.
En tanto, el corresponsal de El Nuevo Diario, en Las Minas, Moisés Centeno Rodríguez, dijo que la Policía no debe dejar cabos sueltos, para que todos los involucrados en el asesinato de María José Bravo reciban un castigo ejemplar.
El periodista Moisés Centeno exhortó a los comunicadores caribeños y nicaragüenses, a declararnos en sesión permanente, mientras las autoridades nicaragüenses esclarecen el asesinato de María José.
COARTARON SU PROYECTO DE VIDA
“Para los corresponsales de LA PRENSA es una entrañable pérdida, mas aún cuando ella tenía proyectos de vida: el principal, estabilizarse profesionalmente para la preparación y desarrollo de su hijo Néstor. Ella también había advertido sobre esta tragedia, porque se sentía amenazada, había puesto una denuncia en la Policía, porque se sentía intimidada”, afirma Adolfo Olivas, corresponsal en Estelí.
Para Adolfo, María José “la lección que nos deja es que tenemos que ser más cuidadosos y exigir un seguro de vida, porque nosotros no podemos seguir en esta situación de inestabilidad laboral”.
“A mí me dejó un ejemplo, pese a ser joven fue emprendedora, se estaba abriendo paso en este mundo de hombres, donde ya había logrado penetrar y responder a la expectativa que uno espera, más en un municipio lejano”.
Adolfo insistió en que “la Fiscalía acuse y exija que se haga justicia, porque allí están las pruebas”.
AMENAZA PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Para Carol Munguía, corresponsal en Chinandega, “ésta es una nueva amenaza para la libertad de expresión; hemos visto las demandas en Juzgados, las intimidaciones telefónicas, y cómo no recordar la incursión de Tirso Moreno en LA PRENSA. Hemos estado expuestos a fanáticos, el estado demencial de los fanáticos puede segar la vida de un periodista por decir la verdad”, advirtió Munguía.
Carol dijo sentirse satisfecha porque la Policía está esclareciendo el crimen de María José “para que no quede impune, y que los fanáticos que son alimentados por políticos que están en el poder, reciban castigo”. Me siento impotente de ver cómo el periodismo nicaragüense sigue poniendo muertos en aras de la libertad y por escribir las páginas de la historia”, lamentó Munguía.
“En nombre de los corresponsales de LA PRENSA, pedimos respeto para nuestro trabajo, y a los políticos de turno que no tomen la muerte de María José como un eje para sus discursos politiqueros”.
“María José nos dejó el mensaje de que debemos luchar por el seguro de vida, de riesgo profesional, a lo que deberíamos tener derecho los corresponsales, pero es un asunto nuestro con el que ningún político debe llenarse la boca”, expresó Munguía.
Walter Treminio, corresponsal en Puerto Cabezas, manifestó que el cobarde crimen cometido contra María José, aunque “nos causó dolor y consternación, no nos amedrenta, nos invita a unirnos y a exigir que su muerte no quede impune y que se castigue con todo el peso de la ley a los culpables”.
Alina Lorío, corresponsal en Ocotal, reflexionó que “la gran mayoría de la población se encuentra indignada por la muerte innecesaria y repudiable de nuestra colega, en lo general creo que nuestra sociedad reconoce y admira la labor de nuestro periodismo en Nicaragua, seríamos injustos de señalar a todos los partidos y simpatizantes de x o y partido como los culpables de semejante crimen”.
A su juicio, “casos como éste que hoy enluta al gremio son condenables. María José Bravo no lo merecía. ¿Cuál fue su delito?, me pregunto. Por lo visto fue posible que la impotencia y frustraciones de algunos hayan tenido desahogo en acciones sólo al estilo cavernícola”.
DETENER CRÍMENES CONTRA PERIODISTAS
Para Alina, Bravo “murió ejerciendo dignamente esta profesión tan bella como la nuestra. En medio del dolor que ha significado su pérdida física, María José nos empuja a reflexionar. Estamos obligados a detener de una vez por todas esos crímenes, a romper esa cadena de violencia y fanatismo que aún perdura en el ambiente político”.
La corresponsal en Jinotega, Silvia González, dijo: “Pido la pena máxima para el asesino de María José, hay que dejar sentado un precedente, no se puede permitir que sigan ocurriendo casos como éste”.
Agregó que es hora de poner un alto a las agresiones que fanáticos de diversos partidos hacen en contra de los periodistas, como el que ella misma vivió durante las elecciones del 2000 por parte de un grupo de simpatizantes sandinistas que querían que ella dijera que ese partido había ganado las elecciones cuando el Consejo Electoral aún no había dado a conocer los resultados y que al final les fueron adversos.
Luis Eduardo Martínez, corresponsal en Matagalpa, dijo que espera un esclarecimiento total de este crimen y la condena para el asesino material y a todos los que estén involucrados.
“Yo espero y demando que las autoridades sean serias en sus investigaciones y que se castigue a los responsables del crimen cometido contra María José”, dijo el corresponsal en Bluefields, Sergio León.
Sergio recordó que existen otros periodistas que también han recibido amenazas por el cumplimiento de su trabajo y que muchas veces no se les da credibilidad. “A María José también la habían amenazado, y lamentablemente llevaron a cabo sus amenazas”.
ASUMIÓ EL TRABAJO CON AMOR
Dijo que recordará a su colega como una muchacha seria y disciplinada que siempre estaba en función de su trabajo.
Lucía Vargas, corresponsal en Carazo, dijo que éste es momento para exigir respeto por la profesión y poner un alto a la violencia en contra del periodismo. “Este año ya han sido asesinados dos periodistas, y bien gracias. Tenemos que parar esta situación”.
Vargas dijo que es tiempo de que los políticos entiendan que los comunicadores no son parte de la noticia, “también creo que es importante que los directores de medios piensen más en los riesgos que corremos en función de nuestro trabajo”.
“La última vez que vi a María José fue en la reunión que tuvimos antes de las elecciones, ella me mostró la foto de su niño. Éste es mi hijo, me dijo. Era bien entusiasta y alegre”, recordó Lucía.
La periodista Mercedes Peralta dijo que espera que las diferentes autoridades respondan como la situación lo amerita e hizo un llamado a las organizaciones gremiales para que también demanden justicia y que velen por los derechos de los periodistas.
EL ROSTRO FRESCO Y HUMANO DEL PERIODISMO
Noelia Sánchez, corresponsal en Rivas, colega y amiga de María José, dice que «como compañera de labores demostró capacidad, rápidamente se adecuó al ritmo de trabajo que LA PRENSA exigía, a pesar de que no estaba acostumbrada a ese trajín porque antes había laborado para una revista. Como amiga me dejó un legado incalculable, una amistad limpia y transparente, donde abundaron los buenos sentimientos, el compañerismo y la sinceridad. Esa sencillez que le caracterizaba la hacía especial», señaló Noelia, al exigir justicia para este crimen injustificable y brutal».
«Conocer a María José fue más allá de los encuentros de corresponsales en la Redacción Central, ubicada en el departamento colindante a Río San Juan, la convirtió en una compañera con quien consultar, hacer entregas periodísticas en conjunto, además de compartir vivencias, dudas y sugerencias», refiere Beatriz Céspedes.
Para la corresponsal en Río san Juan, María José «deja en mí su energía desbordante, ingenio y preocupación e interés por el avance de los demás. Era mi ángel, y en mi vida desde ese martes en adelante siento un vacío; el lunes conversamos de lacrimógenas y antimotines, de desvelos, cobertura y resultados, y aún resuena en mí el timbre de su voz, diciéndome: «Cuídese amiga, oye».
Silvia González dijo: «La muerte de María José me afectó horriblemente, como mujer y como madre, y pido que se condene a ese hombre», y recuerda a su colega como una muchacha entusiasta, humilde y con muchos deseos de superación.
Carol Munguía dice que fue «un ejemplo de trabajo, entusiasta, era una periodista joven que estaba con todo el brillo, poseía una forma sencilla al preguntar”.
Luis Eduardo Martínez, expresó: «Me queda el recuerdo de una muchacha amable y sencilla, con alto grado de espíritu de superación, quien aspiraba a terminar su post grado (Derechos de la niñez y medios de comunicación). Me siento muy triste por su niño, ella me enseñaba la foto de su ‘gordo’, como le decía».