- Rebeldes aislados y sin comunicación
FALUYA, Irak/Afp
El Ejército estadounidense declaró el miércoles que está en condiciones de controlar Faluya entre el jueves y el viernes, en el tercer día de una vasta ofensiva contra la ciudad-bastión de la insurgencia, mientras se impuso un toque de queda en el norte de Irak y se prolongó por 24 horas el cierre del aeropuerto de Bagdad.
El mando militar asegura que controlaba ayer el 70% de la ciudad.
Por otra parte, tres miembros de la familia del primer ministro iraquí, Iyad Alaui, fueron secuestrados en Bagdad por un grupo armado que amenazó con matarlos si no se detenía la ofensiva contra la ciudad rebelde de Faluya.
“Si todo ocurre como está previsto, tomaremos el control total de la ciudad en 48 horas”, declaró ayer a la AFP un oficial norteamericano que se encuentra en Faluya, el bastión sunita, blanco de una ofensiva de gran envergadura para poner fin a la rebelión.
En el marco del ataque, los soldados iraquíes encontraron las casas donde fueron asesinados rehenes extranjeros, afirmó este miércoles el general Kader Mohan, portavoz de las fuerzas estadounidenses e iraquíes.
“Hemos descubierto las viviendas que fueron utilizadas (por los secuestradores) para degollar a los rehenes y encontramos las vestimentas negras que utilizaban, así como centenares de CD (discos compactos) y registros repletos de nombres”, indicó el oficial a la prensa en una base militar cerca de Faluya.
Unos 30 rehenes fueron asesinados en Irak desde abril.
Desde el comienzo de esta ofensiva, once soldados estadounidenses y dos iraquíes murieron, según una cifra divulgada por el Ejército estadounidense. Un comandante norteamericano dio cuenta de 20 rebeldes fallecidos.
Los rebeldes que combaten en Faluya se desplazan a ciegas, sin poderse comunicar entre ellos, afirmó el general estadounidense John Sattler, que dirige las fuerzas en el terreno.
La cadena de televisión Al Yazira, por su parte, difundió una cinta de video en la que un grupo afirma haber capturado a 20 miembros de la Guardia Nacional iraquí en Faluya.
Los soldados estadounidenses e iraquíes capturaron a 127 insurgentes en un hospital de Faluya durante su asalto, declaró en Ankara el ministro iraquí de Asuntos Provinciales, Wael Abdellatif.
Asimismo, un miembro del Comité de los Ulemas iraquíes, el jeque Abdel Wahab Ismail al-Janabi, murió en el asalto contra Faluya, anunció el miércoles la principal organización religiosa de los sunitas de Irak.
Esta ofensiva, la de mayor envergadura desde la invasión a Irak en marzo de 2003, también parece ser el motivo del secuestro de dos familiares de Alaui.
Un grupo islamista hasta ahora desconocido, el “Grupo de los partidarios de la Yihad”, reivindicó en una página de Internet el secuestro y amenaza con matar a los rehenes en 48 horas si no son liberados todos los detenidos iraquíes y no se pone fin al asalto contra Faluya.
Siria se opuso al ataque contra esta ciudad, “que siembra la muerte y la destrucción entre civiles”, mientras que Indonesia, país musulmán (sunita) más poblado del mundo, indicó que la ofensiva determinará que el proceso político sea “más complejo”.
En Londres, el ex ministro británico de Relaciones con el Parlamento Robin Cook, opinó que el ataque estadounidense contra Faluya sería un éxito táctico y un fracaso estratégico, ya que aumentará la resistencia a la ocupación.
Las muertes de soldados ayer llevaron a 1,147 el número de militares estadounidenses muertos en Irak desde la invasión del país en marzo de 2003, según cifras del Pentágono.
Estados Unidos señaló ayer estar dispuesto a consagrar cerca de 90 millones dólares en los proyectos de reconstrucción de la ciudad iraquí de Faluya, blanco de una vasta ofensiva de las fuerzas estadounidenses e iraquíes.
El Departamento de Estado indicó que estos fondos ya estaban disponibles para proyectos de ayuda una vez que los combates hubieran terminado. “Actualmente poseemos 99 proyectos estimados en 89.12 millones de dólares que están programados a invertir en Faluya antes del 31 de enero de 2005”, declaró el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher.