Yahil Iván Zeledón F.
En la escuela se estudia que los poderes del Estado son: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial y Poder Electoral, pero no se nos enseña nada sobre el “quinto poder”: el de los transportistas.
Me asombran los niveles de negociación que muestran a través de la imposición de sus ideas, necesidades y única realidad, por la información que tienen sobre cuántos recursos dispone el Estado y lo que se debe disponer para sus necesidades, la total impunidad e inmunidad que poseen de los entes reguladores (MTI e Irtramma), quienes no defienden verdaderamente los interés de los usuarios del transporte.
La verdad, son ejemplos de empresarios pues son la única empresa privada que opera bajo régimen de cooperativa y que jamás saben lo que ganan, pero sí lo que pierden, reciben todo tipo de beneficios y subsidios más que cualquier otro sector productivo del país, no es de asombrarnos que pronto tengan representación en el Cosep.
Pero me espanta más el hecho de que no se oyen reclamos fervorosos, como los de los estudiantes del seis por ciento, porque a ellos afecta directamente este abusivo aumento en las tarifas, la Liga de Defensa de los Consumidores, los líderes del Movimiento Comunal. Me perturba la indiferencia de estas organizaciones ante tal atropello a las clases más desposeídas del país.
Quizás estamos viviendo bajo los duros efectos del quinto poder del Estado, el que a pesar de no estar legalmente constituido y aprobado por la Constitución es y puede regir las normas de una nación en donde cada Poder quiere ser un estado de anarquía total. Quizás pueda leerse esto como muy pesimista, pero no lo analizan así las personas que dejan de comer para poder tomar un bus en el que además de recibir maltrato pueden encontrarse con el último aliento de sus vidas.