Fernando A. Malespín Ferreti
Me causó tristeza ver por televisión el miércoles 3 de noviembre al presidente Bolaños acompañado de su esposa, doña Lila T., después de entregar a la Corte de Apelaciones un recurso de amparo contra la resolución de la Contraloría de la República en la que piden la destitución de su cargo. Más que un recurso legal, parecía que había solicitado auxilio por una persecución irracional.
Si el presidente Bolaños, constitucionalmente tiene derecho a ampararse, ¿por qué no lo hizo inmediatamente después que los contralores enviaron una carta a la Asamblea Nacional solicitando su destitución? Da la impresión de que no lo hizo sólo porque los contralores dijeron en la carta que no tenía derecho a ampararse. Y los asesores jurídicos del Presidente ¿qué le aconsejaron entonces?
La indefensión señalada por los contralores ¿estaba sustentada legalmente? Ahora, algún tiempo después, ante el asombro de la ciudadanía el presidente Bolaños dijo que en pleno ejercicio de sus derechos constitucionales presentó el recurso de amparo, previa consulta a diferentes juristas.
Espero que el Poder Judicial ampare al Presidente y así él y el pueblo de Nicaragua tengan un respiro cobijado por el alero de la ley y la justicia.