La vajilla define la formalidad de la ocasión
La vajilla forma parte de la vida cotidiana, pero es también un elemento de lujo y distinción a la hora de servir la mesa para celebrar una ocasión importante. Nada mejor que saber elegir la adecuada para no desentonar.
Gabriela Reyes de Morales, gerente de ventas de Sinsa Home Center, opina que cada vajilla tiene su ocasión. Las estampadas, de colores vivos o floreadas se aconsejan para el uso diario, ocasiones informales o para usar en lugares como casas de playa, fincas o quintas.
Hernán Ortega, gerente de Rapifiesta, coincide en que las vajillas blancas, cremas, con bordes dorados o plateados son las más indicadas para eventos elegantes como bodas, quince años, celebraciones de aniversario, o alguna otra ocasión muy formal donde se desee un acento de distinción en la mesa.
Las vajillas blancas sin bordes de colores, no carecen de diseños ni se limitan a lo simple. Algunas son diseñadas con grabados en los bordes, que pueden ser cualquier tipo de motivo y dan un toque de realce y distinción.
Ortega aconseja usar siempre un plato base en las ocasiones especiales. El plato base es muy importante en el montaje de una mesa formal y elegante, dice.
En cambio, las ocasiones informales requieren sólo un tipo de montaje, sin plato base y la vajilla puede ser de colores.
Un detalle que no se debe descuidar es la uniformidad de la misma, en cualquier tipo de evento.
Los puestos de una vajilla varían según la marca y el estilo. Algunas traen los puestos principales: plato llano, plato hondo, plato para el pan, plato de postre o ensalada, la taza y su escudilla. Sin embargo, otras vienen con servidores, copas, y hasta cucharones. Reyes indica que algunas vajillas traen desde 16 hasta 144 piezas.