George W. Bush celebra su victoria junto a su esposa Laura, y sus hijas Jenna y Barbara.

América Latina no espera grandes cambios de Bush

Mientras en América Latina más países giran a la izquierda, la prensa de la región destaca que Bush ganó legitimidad y temen que ello consolide a un EE.UU. unilateralista, dominado por neoconservadores y obsesionado con la seguridad AFP y LA PRENSA WASHINGTON.- Nadie se hace grandes ilusiones con respecto a Estados Unidos. América Latina no […]

  • Mientras en América Latina más países giran a la izquierda, la prensa de la región destaca que Bush ganó legitimidad y temen que ello consolide a un EE.UU. unilateralista, dominado por neoconservadores y obsesionado con la seguridad

AFP y LA PRENSA

WASHINGTON.- Nadie se hace grandes ilusiones con respecto a Estados Unidos. América Latina no es prioridad de la superpotencia, más preocupada con Oriente Medio y la guerra contra el terrorismo. En sus prioridades globales, Washington dirige su atención ante todo a Irak y el conflicto israelí-palestino, y la lucha sin cuartel contra Al Qaeda. “El patio trasero seguirá en la sombra”, definió el diario chileno El Mercurio.

Sin embargo, esta esa América, entre criolla e indígena, que aún habla en español y reza a Jesucristo —para recordar las frases de Rubén Darío—, no pierde la esperanza y desea, quizás con razón, quizás con algo de ingenuidad, de que la gran nación del norte vuelva un poco sus ojos en dirección al sur.

Hace cuatro años, Bush prometió que éste sería el siglo de las Américas, pero los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 derrumbaron sus planes y paralizaron su agenda con la región en varios frentes, incluida la migración.

América Latina espera que el segundo mandato de George W. Bush, que tiene la mira puesta en Irak y la lucha antiterrorista, regrese al multilateralismo, pese a que Estados Unidos optó por mantenerse a la derecha mientras el sur del continente giró a la inversa.

Su gobierno concentró el esfuerzo en la región con la negociación de acuerdos comerciales, el endurecimiento del embargo contra Cuba. Pero fue criticado por su manejo de las crisis en Argentina, Bolivia, Haití y Venezuela, donde los demócratas le acusaron de “negligencia” y “diplomacia inepta”.

Desconfiada tras la invasión estadounidense a Irak, que le refrescó su propia historia, gran parte de América Latina no ocultó sus preferencias por el candidato demócrata John Kerry, que prometía un regreso al multilateralismo.

¿MENOS IDEOLOGÍA, MÁS MULTILATERALISMO?

Tras el triunfo de Bush, el mejor escenario es que revise su política hacia Latinoamérica, la torne menos ideológica y abrace el multilateralismo, señalan expertos.

“No es un secreto que nadie quería este resultado” en la región, dijo a la AFP Michael Shifter, vicepresidente del centro de análisis Diálogo Interamericano.

“Hubiera sido más fácil empezar de nuevo con Kerry, pero la pregunta ahora es si es posible que Bush cambie” y que su fracaso en Irak “le obligue a repensar su estilo, su enfoque en el mundo y recuperar algunas prácticas republicanas tradicionales, como las de su padre”, afirmó.

El canciller brasileño, Celso Amorim, resumió el sentir de la región. “Tengo confianza —y quizás sea inocente de mi parte— que tendremos un gobierno republicano que sea más multilateralista, más parecido al de George Bush padre, en un segundo mandato de Bush”, dijo Amorim a la Agencia Estado.

Habitantes de 9 países latinoamericanos habían apoyado a Kerry a raíz de su insatisfacción con la política exterior de Bush, incluso en Colombia, donde éste apoya intensamente la lucha antidroga y contrainsurgente, y en República Dominicana, que negoció un TLC con Washington y envió tropas a Irak, según un sondeo de GlobeScan y la Universidad de Maryland.

La reelección de Bush “es una buena noticia para los latinoamericanos, aunque no lo saben todavía”, estimó el cubano-estadounidense Otto Reich, ex jefe de la diplomacia para la región, que lamentó que los líderes de opinión en América Latina sean “muy antirrepublicanos, muy anticonservadores”.

“No hay garantías de nada”, pero un gobierno de Bush y la ampliación del control republicano en el Congreso presentan “menos resistencia” a una ratificación del acuerdo comercial con Centroamérica y República Dominicana (Cafta) y al que se negocia con Perú, Colombia y Ecuador, señaló Shifter.

Mucho dependerá de la orientación en política exterior del segundo gobierno de Bush, donde se aguarda el reemplazo del secretario de Estado Colin Powell, “pero existe el riesgo de que haya una conducción más ideológica” de la política hacia la región, estimó.

Díaz defendió al gobierno de Bush porque “ha comenzado a ver la región más como una oportunidad y menos como un problema”, superando diferencias ideológicas por ejemplo con Brasil para trabajar juntos en Haití y Venezuela.

ALLÁ A LA DERECHA, AQUÍ A LA IZQUIERDA

La prensa de América Latina opinó este jueves en sus editoriales que la reelección de Bush mantendrá sin cambios su actual distanciamiento hacia los vecinos del sur, que tienen prioridades muy distintas.

Mientras en América Latina una mayoría de gobiernos se orienta hacia políticas progresistas, varios diarios de la región destacaron que Bush ganó legitimidad con su reelección y temen que ello consolide a un Estados Unidos unilateralista, dominado por neoconservadores y obsesionado con la seguridad.

Latinoamérica “no figura entre las prioridades estratégicas de Estados Unidos, salvo cuando está involucrada en cuestiones específicas como el narcotráfico” y la reelección de Bush “implica la continuidad de la agenda política y económica instalada en los últimos años”, opinó Clarín de Buenos Aires.

La Nación señala que “no deben esperarse grandes cambios” de Washington con la región. Según el matutino, el gobierno de Bush “retomará con fuerza” las negociaciones aobre un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Según el Mercurio de Chile, para Washington América Latina se mantendrá en un segundo plano y “el patio trasero seguirá en la sombra”.

En México, el diario El Universal consideró que “la derecha cristiana ha sido un factor muy relevante en el proceso (electoral). Ello implica un fundamentalismo peligroso y terrible en favor de una guerra de civilizaciones. Es preciso la concordia”.

El diario La Jornada publicó por su parte un editorial titulado “Cuatro años más de barbarie”, en el que califica la reelección de Bush como “una tragedia de dimensiones planetarias”.

Los diarios brasileños coincidieron en atribuir la reelección a una “ola conservadora”. Se interrogaron si la “legitimidad” electoral que Bush logró en estos comicios a diferencia del 2000, lo llevará a endurecer aún más el unilateralismo de estos cuatro años, o por el contrario, se mostrará como un nuevo hombre.

“El mundo quisiera creer que el Bush que va a gobernar la superpotencia por otros cuatro años es un nuevo hombre”, señaló O Globo de Río de Janeiro, tras destacar que su primer mandato se caracterizó por “un desprecio imperial por las opiniones del resto del mundo”.

La prensa de Costa Rica aseguró que victoria electoral de Bush debería impulsar “rectificaciones” en su administración. Para el diario panameño La Prensa, Bush fue reelegido porque el pueblo norteamericano “vio seguridad y lo apoyó”, lo que lo reivindicó como “líder legítimo de la nación más poderosa del mundo”.

EL PAPEL DE NORIEGA

“Será clave el papel que juegue el secretario adjunto de Estado para América Latina», Roger Noriega, y su equipo, indicó Miguel Díaz, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Díaz defendió al gobierno de Bush porque «ha comenzado a ver la región más como una oportunidad y menos como un problema», superando diferencias ideológicas por ejemplo con Brasil para trabajar juntos en Haití y Venezuela.

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