- Hace un año Sammy Sosa era amo y señor en Chicago, pero hoy todo es diferente
Phil RogersESPN.com
CHICAGO.- Mala suerte que Sammy Sosa no haya encorchado su piel.
Quizás Sosa debería haber utilizado audífonos durante los partidos en Wrigley en el mes de septiembre. Pero siendo como son las cosas, el manager general Jim Hendry tendrá un trabajo difícil cuando intente buscar un equipo que esté interesado en pagarle 39.5 millones de dólares por dos años a Sosa. Aunque lo quieren lograr cuanto antes, dado que de eso dependerían las renovaciones de contrato de Moisés Alou y Nomar Garcíaparra.
Cambiar a Sosa es algo que puede suceder dado que hay muchos malos contratos en el mercado. Aunque lo más fácil para Hendry sería negociar con Sosa y su agente, Adam Katz, para que el contrato se extienda únicamente hasta el 2005, para que Sosa sea un agente libre antes. Pero eso es muy improbable.
Pero de una u otra manera la relación entre los Cachorros y Sosa ya es irrecuperable.
Hay datos que no se olvidarán. Ya no hay vuelta atrás para este futuro integrante del Salón de la Fama y sus 574 jonrones, incluyendo un récord de franquicia 545 para los Cachorros.
EN DESCENSO
Pero también es verdad que los números de Sosa han ido decayendo con el correr de los años. Entre 1998 y el 2001 conectó 61 jonrones y 149 carreras impulsadas. Sin embargo, en los últimos tres años, ha promediado 41 jonrones y 97 carreras impulsadas. Su porcentaje de bateo también ha decaído en los últimos tres años en un porcentaje de 0.75.
Sin embargo el manager Dusty Baker habló bien de Sosa hasta el final. No lo quitó de la posición de limpieza en el orden de bateo, hasta que Sosa lo solicitó. Fue optimista acerca de él durante toda la temporada.
Pero cuando terminó la temporada regular se le preguntó a Dusty Baker acerca de sus deseos de continuidad para Sosa, y Baker fue un poco más duro de lo que Sosa hubiese querido. “Tendría que trabajar mucho y ponerse en forma tanto en lo físico como en lo mental”.
ODIA LAS CRÍTICAS
Sosa nunca fue muy adepto a las críticas constructivas como ya se enteró su ex manager Don Baylor, cuando le sugirió que sea un jugador más completo. Esta vez dijo que él pensaba que lo estaban utilizando como bomba de escape por el fracaso ocurrido.
En el último partido de la temporada, Sosa dejó el campo antes de concluido el encuentro. Los Cachorros lo multaron con un día de trabajo por el valor de 87,400 dólares. Esa multa es la mayor en la historia y está siendo retada por la Unión de Jugadores.
REFLEXIONA EN CASA
Ahora en República Dominicana, Sosa, reaccionó ante la organización de los Cachorros: “Sé que cometí un error y les aseguro que pedí disculpas”, le dijo Sosa al diario Hoy. “Pero también creo que fui tratado muy mal. Pasaron muchas cosas. Yo estaba en shock y necesitaba descansar porque no iba a poder dar mi máximo. No bateo en la sexta posición, yo bateo en la cuarta posición, yo soy un bateador de limpieza. Me gané ese derecho con casi más de 600 jonrones”.
SE LESIONÓ BALDELLI
En otro orden, Tampa Bay informó que el jardinero central Rocco Baldelli pasará por el quirófano hoy para reparar una lesión que se produjo en su rodilla izquierda mientras jugaba beisbol en su jardín.
Baldelli, que al parecer se lastimó la rodilla cuando jugaba con su hermano menor, será operado en la ciudad de Vail (Colorado) por el famoso cirujano ortopédico Richard Steadman, que ya ha realizado este tipo de procedimientos a innumerables figuras deportivas, no sólo del beisbol sino también del futbol y baloncesto.
¿YA NO ES ATRACTIVO?
Sammy Sosa, un bateador veterano que está caída libre y no se lleva bien con sus compañeros, muy difícilmente sería promovido a jugador-manager.
Por eso Hendry y sus asistentes, incluyendo el hombre de muchos recursos, Gary Hughes, ya están en busca de equipos interesados en Sosa.
Los Mets de Nueva York, Texas y Kansas son algunos de los equipos que aparentemente están en el radar.
Nada de lo que ocurra de ahora en adelante con Sosa le sorprenderá a Baker más de lo que ya lo ha hecho en los últimos dos años.
“Sólo hace un par de años era como un rey aquí”, señaló Baker.
“Eso sólo demuestra qué tan rápido cambian las cosas. No estoy sorprendido. Lo he visto antes. Uno se decepciona. ¿Pero, qué puede hacer? Sólo seguir con su vida”.