Agencias
WASHINGTON.- Con un claro mandato, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, logró la reelección con un récord de participación —más del 60 por ciento— y, además, con el más alto índice del voto popular, tras una dura campaña que se había convertido en un plebiscito sobre su persona. Su partido aumentó sus mayorías en ambas cámaras del Congreso.
El nivel de participación (60% según AP) es el más alto desde 1968, y el del número de sufragios válidos a favor de un ganador es también el más alto desde 1988.
Con un país totalmente polarizado por su política en la guerra de Irak, la delicada situación económica y la creciente religiosidad en el Gobierno, Bush impuso su idea de que él ofrece un liderazgo fuerte en la guerra contra el terrorismo y una gestión basada en principios morales. Ha sido “una victoria histórica”, proclamó ayer Bush.
En el Colegio Electoral de 538 miembros, obtuvo 279 votos correspondientes a 29 Estados, contra 252 en 20 Estados para su rival demócrata, el senador John Kerry. Se necesitan 270 votos electorales para ganar la Presidencia.
Anoche, solamente se desconocían los resultados en Iowa.
El Presidente logró un claro triunfo en el voto popular, con una ventaja de más de 3 millones de sufragios sobre su rival. Computados el 99% de los votos en todo el país, de acuerdo a AP, Bush contaba con 58 millones 917 mil 663 votos, o el 51% del total.
Mientras, Kerry obtenía 55 millones 347 mil 455, equivalentes al 48% de los ciudadanos que votaron.
MAYORÍA EN EL CONGRESO
Bush también disfrutará de una mayoría republicana en el Congreso aún mayor, lo que le permitirá más facilidad a la hora de sacar adelante sus iniciativas, entre las que ayer citó la reforma de las pensiones y del sistema fiscal.
Claramente alborozado por su triunfo, Bush ofreció poner fin a la profunda división nacional, al reconocer que necesita el apoyo de todo el país para lograr los objetivos de “continuar nuestro progreso económico” y luchar la guerra contra el terrorismo.
El Presidente dijo a quienes votaron por su oponente, el senador demócrata John Kerry, que “para hacer este país más fuerte, necesito vuestro apoyo y haré todo lo necesario para lograrlo”.
“Un nuevo mandato es una nueva oportunidad para llegar a todo el país”, destacó Bush en su discurso de celebración.
El Presidente mantuvo durante toda la campaña un mensaje único de doble recorrido: él es un líder firme que conoce la tarea y que no duda en tomar decisiones difíciles —como enviar los soldados a una guerra en la que pueden morir— y que Kerry carecía de la firmeza de carácter necesaria para ser Presidente.
Sus mayores desafíos en política exterior son la pacificación de Irak, la mejora de las relaciones con aliados europeos como Francia y Alemania que se opusieron a la invasión en el país árabe, y la cooperación en la guerra antiterrorista.
Reducir el exorbitante déficit nacional, darle un vuelco a la seguridad social y cohesionar a un país extremadamente divido son otros de esos retos que determinarán el éxito o fracaso de sus próximos cuatro años.
Bush es el primer presidente de EE.UU. desde los tiempos de la Gran Depresión bajo cuyo mandato se produce una pérdida neta de puestos de trabajo (más de 800,000).
Bush dijo a su colega de México, Vicente Fox, que en su segundo mandato pondrá más énfasis en la relación de Washington con América Latina, informó ayer el portavoz del mandatario mexicano.
“En una conversación telefónica de cinco minutos, Bush le dijo al presidente Fox que estaba muy interesado en acercar al gobierno de Estado Unidos a México y al resto de América Latina”, dijo a radioemisoras el portavoz del jefe de Estado mexicano, Rubén Aguilar.
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