- Temerosos de nuevos atentados terroristas, los estadounidenses optaron por Bush como la mejor opción de respuesta, dicen analistas
- Kerry estaba “demasiado a la izquierda” en muchos temas importantes, estiman politólogos
AFP
WASHINGTON.- Herido por su segunda derrota a manos de George W. Bush, el Partido Demócrata busca entre sus filas a quien pueda devolverle la Casa Blanca y uno de los nombres que suena con más fuerza es el de Hillary Clinton.
El analista político de la Universidad de Virginia, Larry Sabato, cree que varios factores intervinieron en la derrota de Kerry.
“Primero, es demasiado de izquierda, demasiado a la izquierda de la principal corriente norteamericana en asuntos decisivos sociales y culturales como el aborto, los derechos de los homosexuales y el control de armas”, afirmó.
Más que todo esto, Sabato destacó el asunto de la personalidad.
“John Kerry no es Bill Clinton. Tiene poca calidez y a la gente no le entusiasmaba. Un candidato demócrata moderado que transmitiera calidez hubiera derrotado a George W. Bush fácilmente”, dijo.
Tras la victoria de Bill Clinton en 1992 frente a George Bush padre y su reelección en 1996, su vicepresidente Al Gore fue derrotado por muy poco por Bush hijo en 2000, aunque logró más votos —un factor que no es decisivo con el sistema del colegio electoral de Estados Unidos derivado de su régimen federal.
Más tarde, en 2002, los demócratas sufrieron una severa derrota en las elecciones de medio mandato, perdiendo el control del Senado y viendo cómo los republicanos reforzaban su dominio en la Cámara de Representantes.
La nueva victoria de Bush deja un sabor amargo para muchos demócratas que recuerdan con afecto los años Clinton aunque algunas de sus decisiones dividieran al país tanto como suele denunciarse en el caso de Bush.
Además, Clinton logró contentar al núcleo duro demócrata, especialmente a los afroamericanos, un grupo que nunca se entregó a Kerry incondicionalmente.
Muchos demócratas y expertos dicen ahora que si Kerry hubiera tenido el carisma del presidente Bill Clinton hubiera vengado fácilmente al partido de la dolorosa derrota de Al Gore en 2000.
En ese contexto, el nombre más citado para hacer frente a los republicanos en el 2008 es el de la que fue primera dama, Hillary Clinton.
“Hillary Clinton es la heredera natural” de Bill, de acuerdo a Allan Lichtman, un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Americana de Washington.
Enormemente popular entre los fieles demócratas y con potencial para colectar los fondos necesarios para la campaña, Hillary Clinton ha “trabajado muy, muy duramente para no convertirse en una caricatura de sí misma”, afirmó un estratega demócrata que no quiso ser identificado.
Pero no se trata de la única posibilidad del partido para las elecciones de 2008.
Barack Obama, una estrella en ascenso del partido, que a sus 43 años se ha convertido en el único senador afroamericano tras hacerse con uno de los puestos de Illinois, suena también para la contienda.
Los demócratas “necesitan solamente un candidato moderado que transmita cordialidad”, insistió Sabato, que apuntaba a otro posible aspirante, el senador por Indiana, Evan Bayh.
INCOHERENCIA
Para Elaine Kamarck, ex consejera del anterior candidato demócrata (Al Gore) y profesora en Harvard, una razón es en sí muy poderosa: “Si Kerry pierde”, opinó el lunes, “será sobre todo porque él apoyó la guerra en Irak (en 2003), y el contraste no era bastante fuerte” con el presidente George W. Bush.
En opinión de un estratega demócrata que participó en la campaña, el “momento de giro” de la derrota de Kerry fue una lamentable reunión de campaña, el invierno pasado, cuando declaró: “Yo voté (por el financiamiento de la guerra) antes de votar en contra”.
La frase fue reiterada hasta la saciedad en los anuncios de campaña republicanos y en los discursos de Bush, “eso colocó a Kerry en el panteón de los inconstantes”, consideró Kamarck, señalando que Kerry tiene el aire de “haber caído de otro planeta”.
El Partido Demócrata sufrió varios fracasos seguidos desde la retirada de Bill Clinton, entre ellos el fracaso de Al Gore en las elecciones presidenciales de 2000, el resultado de las legislativas a mitad de mandato en 2002 y el doble fracaso en las elecciones presidenciales y en el Congreso.
FACTOR DEL MIEDO FUE DETERMINANTE
Estados Unidos, presa de temor por el terrorismo, fue arrasado por una corriente conservadora a favor de George W. Bush, a quien se presentó como el más apto para evitar nuevos atentados como los del 11 de septiembre de 2001 y el mejor defensor de los valores morales.
Este temor, siempre presente desde los ataques de 2001 contra Washington y Nueva York y reavivado durante la campaña presidencial por la administración Bush, fue un factor decisivo de esta elección, según varios analistas políticos.
«La guerra contra el terrorismo estuvo en el centro de los comicios», estimó Larry Sabato, director del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Virginia, quien cita varios sondeos a boca de urna.
Interrogados sobre sus motivaciones de voto, 85% de los que optaron por Bush se refirió al terrorismo como la principal razón de su voto, contra 15% entre los electores de John Kerry.
En los mismos sondeos, entre los electores que votaron por el presidente saliente, 85% mencionó la firmeza de su liderazgo, una cualidad mencionada solamente por el 13% de los que votaron por Kerry.
«Toda elección presidencial es un referendo sobre el Presidente saliente, y en estos últimos comicios una clara mayoría de los estadounidenses (51% contra 48%) valoró su gestión, incluyendo su éxito a la hora de defender a Estados Unidos contra ataques terroristas desde el 11 de septiembre de 2001», explicó Allan Lichtman, historiador de las elecciones presidenciales en la American University, en Washington.
Una clara mayoría del electorado ignoró aparentemente el fracaso de Bush en materia de política exterior, sobre todo el atolladero iraquí, y aceptó la razón esgrimida por el Presidente para invadir Irak, es decir que esa iniciativa formaba parte de la guerra global contra el terrorismo, agregó.
En otras palabras, dijo a la AFP este politólogo, «el pueblo estadounidense ratificó la gestión de la administración de Bush, particularmente su capacidad de defender a Estados Unidos contra atentados (…) e ignoró la nueva visión propuesta por el senador Kerry».
También jugaron un papel nada despreciable en la victoria de Bush otros factores, entre ellos «la mejora de la economía, una cuestión siempre importante para el Presidente saliente», consideró Sabato, quien señaló que este tema fue poco mencionado por las personas interrogadas tras la votación. (Jean-Louis Santini/ AFP)
CHANCE PERDIDO
“En la práctica, Kerry hizo la mejor campaña”, consideró Allan Lichtman, profesor en American University, señalando a la vez su brillantez y su desventaja frente a Bush, rodeado de la aureola de prestigio de su gestión. Pero “en la convención demócrata, perdió la oportunidad de ofrecer su visión para el país, poner bajo presión a Bush y definir una alternativa”.