Diálogo Nacional

Tito [email protected] Me pregunto: ¿que repercusión tendrá para los diputados a la Asamblea Nacional si la situación de inestabilidad política persistiera por el resto del tiempo que le queda a la administración del presidente Bolaños? La respuesta es: ninguna. En nada cambiaría su situación económica, sus fabulosos salarios y prebendas seguirían abultando sus cuentas bancarias, […]

Tito [email protected]

Me pregunto: ¿que repercusión tendrá para los diputados a la Asamblea Nacional si la situación de inestabilidad política persistiera por el resto del tiempo que le queda a la administración del presidente Bolaños? La respuesta es: ninguna. En nada cambiaría su situación económica, sus fabulosos salarios y prebendas seguirían abultando sus cuentas bancarias, sus inversiones, construcciones, viajes y fiestas continuarían sin ninguna alteración y la dulce vida de sus familiares tampoco tendrían transformación alguna.

Si los que están recibiendo los beneficiosos salarios y prebendas permitieran un diálogo nacional, es posible que de éste se desprendieran muchos cambios. Sólo imagínense que como resultado del diálogo se acordara que para aliviar la carga del pueblo se redujeran el número de diputados a por lo menos la mitad de la actual.

Para el erario sería un ahorro de millones de dólares anuales, pero para los diputados que quedaran cesantes de sus codiciados puestos los resultados serían catastróficos. Adiós a la dulce vida y tendrían que ganarse los centavos como cualquier otro cristiano de nuestra Nicaragua. Entonces sí se van a preocupar por la estabilidad política, económica y social del país.

Si usted fuera diputado, ¿se correría el riesgo de entrar en un franco diálogo nacional a sabiendas que su dulce vida estaría en peligro? Los diputados han recibido todo tipo de epítetos pero no son estúpidos. Creo que son más inteligentes que el resto de la población y que entre más confusión y caos exista en el país más firmes están en sus puestos. Y que ¡viva la dulce vida!

Hay una manera de obligar al Diálogo Nacional y es mandando un mensaje claro en las elecciones municipales de este domingo. Si el votante nicaragüense vota por el partido de los caudillos permitirá que las cosas sigan como están. Sin embargo, votar por cualquier otro aspirante que no sean los que representan al PLC y al FSLN significaría votar por un cambio sustancial en el país.

Dios bendiga a Nicaragua.

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