- Es el pregón más común en las calles y mercados del país, aunque ha venido en detrimento en los últimos años. Durante el invierno la producción de carbón se reduce, pero hay más temor por el corte de madera, debido a regulaciones legales y según los que viven de este negocio, el margen de ganancia es de 20 y hasta 30 córdobas por saco
María Antonia López M.
Los asados a las brasas, los herreros, las tradicionales fritanguerías y muchos hogares nicaragüenses siguen usando ese trozo de madera quemado, el carbón, para emplearlo en la cocción de alimentos, o en actividades diversas.
En Nicaragua no existe un registro nacional sobre la producción de carbón en el país, ni acerca del corte de árboles o extracción total de madera, sin embargo, según un informe del sector forestal elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), se proyecta que al 2020 aumentará considerablemente el consumo de este material energético, pasando de 25 mil a 35 mil toneladas.
El Instituto Nacional Forestal (Inafor), entidad que regula el corte de la madera, no tiene un registro exacto de la producción de carbón. El registro se limita al corte de leña, cuya tendencia entre el año 2003 y el 2004 es menor, siendo Estelí, Matagalpa, Jinotega, León y Chontales los departamentos donde se estimó el mayor volumen y cantidad de permisos para esta actividad, otorgados por la entidad.
Henry Saravia, especialista forestal del Inafor, explicó que el corte de leña requiere de un permiso forestal establecido en la Ley Forestal aprobada el año pasado, bajo el concepto de recurso energético y para eso se realiza una inspección nacional u ocular en el sitio de donde se extrae la madera, a fin de evitar afectaciones en cuencas, pendientes o se corten árboles de madera preciosa o en peligro de extinción.
SIN CONTROL
Sin embargo en el producto específico de carbón, indicó “nos hace falta el control institucional, pues algunos finqueros lo sacan de sus propiedades y luego lo venden”, indicó Saravia.
Según el funcionario, con la nueva ley forestal, la institución tendrá potestad de aumentar el control, pues se incrementará el número de inspectores y está por darse a conocer el manual de aprovechamiento de la leña, el cual incluirá algunas formas de utilizar racionalmente la madera con fines energéticos.
Los sitios detectados por el Inafor, desde donde se extraen mayores volúmenes de madera para leña, no así precisamente, para convertirlo en carbón, son los poblados de San Benito, Las Maderas , hacia el centro del país, San Francisco Libre y San Rafael del Sur en Managua, La Paz Centro, Nagarote, el sector del Volcán Momotombo y El Jicaral en León.
Mientras tanto el Inafor ha iniciado un programa de co manejo de una plantación forestal de uso energético en San Francisco Libre, y será replicada en León, San Isidro de la Cruz Verde, Las Cuchillas y El Crucero en Managua.
Esta forma de co manejo, consiste en la entrega de plantas o semillas y herramientas, el productor debe aportar la tierra, el agua, y la mano de obra, de tal manera que cuando la planta crezca para ser explotada, sea cortada de forma racional (solamente ramas), evitando la tala raza, y provocar la despoblación forestal nuevamente.
Las especies distribuidas por el Inafor son las denominadas madero negro, acacia, eucalipto, nim, talalate y brasil.
Según Saravia, en el anterior laboratorio que existía en el Inafor se habían realizado pruebas sobre estas especies, determinándose su alto poder calorífico, dando lugar a fomentar la siembra de estas especies para ser utilizadas tanto para leña como para carbón, además de poseer la característica de mantener la humedad del suelo, pues poseen buen follaje, evitando de esa manera la caída directa de los rayos solares.
LA COMERCIALIZACIÓN
“Carbón, carbón”, gritan las señoras desde el interior de un taxi, para que hasta ellas se acerque un joven a entregar una bolsa con el producto, que es sacado de uno de los establecimientos ubicado en el Mercado Oriental de Managua.
Hasta allí decenas de nicaragüenses llegan a abastecerse en pequeñas cantidades, pues la mayoría lo utiliza para la cocción de alimentos como sopas, frijoles y otros con el afán de ahorrar un poco de gas butano que ha aumentado permanentemente de precios.
Quienes acuden a la compra por sacos, generalmente, uno diario, son aquéllos que tienen alguna comidería o fritanguería. Los propietarios de restaurantes de clase alta poco se acercan a estos mercados para abastecerse del producto, detalló don Juan Estrada, quien vende en el sector del barrio 19 de Julio desde hace varios años.
Hasta su puesto llegan a entregarle el carbón procedente de varios lugares como San Francisco Libre o El Crucero, aunque desconoce los lugares exactos y el tipo de madera que utilizan para quemar.
Indicó que durante el invierno las ventas del carbón así como el abastecimiento es más irregular, ya que la humedad impide realizar un proceso adecuado. “El abastecimiento lo tenemos de acuerdo a la demanda, ahora pedimos entre dos y tres veces por semana”, detalló Estrada. Otro factor que incide en la reducción de la oferta, es el hecho de que los carboneros son personas que utilizan el invierno para dedicarse a la siembra de granos básicos.
Aunque el precio de cada saco ha aumentado con el tiempo, ya que hace ocho años, cuando Estrada empezó a vender el producto costaba 30 córdobas, ahora lo compra hasta en 65, o sea que el incremento es superior al cien por ciento.
Esto puede estar ligado a la dificultad con la que trabajan una gran cantidad de carboneros para hacer el producto.
Noel Gutiérrez, vendedor de carbón en el Mercado Oriental, añadió: “Con las leyes forestales ellos están trabajando casi de contrabando, tienen dificultades para cortar la madera y la situación está crítica, pero sigue siendo un producto de primera necesidad y la gente lo busca”.
Pero así como no hay certeza de la madera que se usa para el carbón que venden, tampoco pueden determinar si el mismo es de alta calidad. Lo único que saben tanto vendedores como productores de carbón, es que la gente prefiere comprar la bolsa que tiene trozos más grandes “porque rinde más”, no obstante no tienen seguridad si en barbacoas, asados y otros alimentos adhieren el olor característico de la madera quemada.
CON LAS BRASAS
Es el caso de María Auxiliadora Ortega, propietaria de una comidería en el Mercado Central, quien comentó que para evitar la contaminación de olores en los alimentos que cocina, espera que las brasas estén muy bien encendidas.
Ortega ha disminuido el consumo de carbón para sus labores. Esto implicaba exponerse por mucho tiempo al calor, con efectos colaterales para la salud, sin embargo en estos meses la situación se le ha tornado un poco incómoda, pues se abastece con un tanque de gas de cien libras que solamente le dura seis días, y la última vez le costó más de 700 córdobas, cuando ella compra seis sacos en una semana a 80 córdobas cada uno.
En el interior del país existe otro procedimiento de comercialización, y es que los productores de carbón bajan hasta el municipio más cercano a ofertar su producto del cual obtienen la paga y luego lo trasladan hasta las carreteras, donde un medio de transporte lo llevará hasta su destino final.
Melesio Rodríguez, habitante del sector de El Caracol carretera Managua-Boaco, indicó que desde el cerro donde ubica su casa, él traslada el carbón a la carretera ayudado de dos bestias. Su producción no es permanente, ya que solamente extrae la madera cuando le encomiendan que limpie una parcela para una siembra agrícola.
Otros tienen otro procedimiento de mercado. En el sitio conocido como Santa Rita, sobre esa misma carretera, hay varias personas que se dedican a la compra de carbón para luego revenderlo.
Hasta ese lugar llegan los fabricantes de carbón, vendiendo su producto en 50 córdobas el saco “quintalero” que es además facilitado por los compradores, quienes con anterioridad los han comprado de segunda en dos córdobas. Este saco de carbón deja una ganancia de 10 córdobas a este intermediario.
Ya puesto en el mercado, al menudeo, el carbón se compra en bolsas de 10, cinco, tres y un córdoba, dependiendo del tamaño de la madera. Un saco se vende entre 85 y 110 córdobas.
ESPECIES DEMANDADAS
Son varias las especies de madera que se utilizan con fines energéticos, algunas son destinadas a leña en raja y otras para la fabricación de carbón.
Entre las que tiene registradas el Inafor se cuentan el genízaro, guachipilín, quebracho, güiligüiste, madero negro, talalate, nim, eucalipto, acacia, mandahuacal, nacascolo, madroño, guásimo.
De las especies mencionadas, algunas ya son menos abundantes : el nacascolo, genízaro y talalate.
Sin embargo los carboneros actualmente utilizan especies poco conocidas o que encuentran durante la chapoda que realizan para la preparación de las actividades agrícolas, es así que mencionan el cornizuelo o el madero negro.
UN HORNO EN LA TIERRA
La fabricación del carbón inicia con el corte de madera en trozos, generalmente son ramas o troncos pequeños que los productores han extraído de la limpieza de potreros o parcelas agrícolas, explicó Gabino Guzmán, habitante de la comunidad Asedades en el departamento de Boaco.
Posteriormente proceden a cavar un hoyo en el suelo. El sitio para hacerlo es en el mismo lugar de donde se extrae la madera. O sea que no existe un sitio fijo para hacer una carbonera.
Del tamaño del hoyo depende la cantidad de carbón que se vaya a fabricar, generalmente se hacen de uno a dos metros cuadrados, de los cuales se pueden fabricar entre dos y cuatro sacos de carbón.
Cuando ya se ha depositado la madera en trozos se colocan piedras en el derredor del “pozo” y unos troncos de madera, rodeando el orificio, luego a la madera se le deja caer hojas secas formando un cielo interno, y encima se deposita tierra.
Es esencial, indicó Guzmán, que del lado donde sopla el viento deben quedar unos orificios para que penetre aire y por allí se colocan brasas encendidas para iniciar el proceso de calentamiento del “horno terrenal”. Para avivar el fuego, se utilizan ramas como “abanico” y acelerar el proceso. Al lograrse llamas en el interior se procede a tapar uno de los orificios y dejar solamente dos entradas de aire.
La cocción de la madera inicia de esa manera, y sobre la superficie de la tierra empieza a salir un humo blanco. Hasta que éste se torna azul y la capa de tierra se reduce es cuando ya los productores saben que el carbón está en su punto e inician la excavación para extraer el carbón antes que termine de quemarse y una vez frío empacarlo en los sacos.
HACEN INVENTARIO
Un estudio de varias instituciones de Gobierno y programas ambientales con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se está realizando para determinar las especies que se deben usar como material energético en el país y volúmenes aceptables para su aprovechamiento; y de esa forma discriminar aquellas especies que no tengan mayor importancia ecológica y darles un uso adecuado. El documento se espera esté listo a finales de noviembre de este año.