- OIT recomienda políticas de empleos “decentes”
Amparo AguileraSan José, Costa Rica
Según Mario Hugo Rosal, uno de los expertos con que cuenta la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la evolución del empleo, en el planeta, es “desalentadora”.
“Hay un alto desempleo; aumento de las desigualdades salariales, problemas de exclusión y un número creciente de trabajadores empobrecidos”, apunta.
De acuerdo a sus cálculos, en el mundo se cuantifican al menos mil millones de trabajadores pobres, desempleados o subempleados.
“Y si reducimos aún más el mercado de trabajo, y nos enfocamos en Centroamérica percibimos que hay un alto desempleo en Nicaragua y Panamá, seguido por Costa Rica, El Salvador, luego por Guatemala y Honduras”, comenta.
Aunque el indicador de pobreza, en términos cualitativos, se registra alto en Nicaragua, Honduras y Guatemala; y más bajo en Costa Rica, Panamá y El Salvador.
Valentina Forastieri, especialista en Condiciones de Trabajo, Seguridad y Salud Ocupacional de la OIT, coincide con Rosal. La experta comenta que el 60 por ciento de la población en América Latina (que alberga a 540 millones de personas) vive en pobreza. Mientras tanto el 36 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) vive con ingresos por debajo del salario mínimo “por lo tanto no satisfacen sus necesidades”, reitera.
NUEVAS POLÍTICAS
Gerardina González, directora de la Oficina Subregional de la OTI para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana, dice que a la fecha les sigue preocupando la seguridad y la salud en el trabajo, la formación profesional, el desarrollo de la mano de obra y la generación de empleo.
“Reconocemos que la pobreza en América Latina afecta a más de la mitad de los hogares y entonces sentimos que es urgente que no sólo la OIT, sino que todos los empresarios y los gobiernos asuman un compromiso que apunte a una generación de empleo productivo”, sostiene.
Es decir a un empleo “decente”, que se desarrolle en condiciones adecuadas. González detalla que están trabajando con cada uno de los países en la adopción de programas nacionales de empleos.
Dijo que están promoviendo el desarrollo de una política subregional (que abarca el istmo, Panamá, Haití y República Dominicana) también en materia de empleo.
“La idea que ellos puedan tener una orientación, que vaya a más allá de la duración de cada gobierno y que sea una política de Estado que mejore las condiciones de trabajo, las condiciones de vida… porque en cuatro o cinco años que duran los gobiernos no es posible cambiar la realidad económica y social de nuestros países”, insiste.
En ese sentido cada país tiene un avance distinto. En el caso de Costa Rica, la política elaborada previamente con el consenso del gobierno, sector privado y sindicatos; ya se presentó al Presidente de la República y hay un grupo interministerial que está trabajando en su ejecución.
Mientras tanto en Nicaragua hay un documento preparado que los actores sociales han decidido volver a discutir. “Entonces estamos a la espera de una segunda celebración de un evento tripartito para la adopción de la política”, adelantó.
Para lograr esta meta, al menos la OIT ya cuenta con el recompromiso de los ministerios del trabajo, sindicalistas y consejos del sector privado de la subregión.
Estas temáticas se abordaron en el seminario sobre Trabajo decente: desafíos de las políticas en la subregión” donde se replantearon la urgencia de establecer “ocupaciones productivas”.
RETOS PARA NICARAGUA
En cuanto a la formación profesional, Nicaragua, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), requiere entre otras cosas establecer a nueve años la escolaridad mínima, alfabetizar el 50 por ciento de los trabajadores y elevar a seis años de estudio la escolaridad del trabajador.
Además necesita transferir recursos estatales para garantizar salario social, becas, subsidio, bonos, becas, préstamos educativos.
Los retos incluyen también certificar la calificación y aprendizaje no formal, la experiencia, y la experiencia práctica del trabajador. Así como instalar información sobre mercado de trabajo para la búsqueda de empleos de los jóvenes y programas para los desocupados y aquéllos sin formación académica.
“INFORMAL” CRECE
Según expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OTI), el empleo informal está creciendo aceleradamente en América Latina, desplazando con ello al empleo formal. A la fecha destacan que éste pasó de un 41.6 por ciento a un 56 por ciento. El empleo informal es el que no está regido por políticas ni normativas laborales.