Doctor Ricardo Pasos Marciaq
En mi carta del jueves 28 de octubre le hice una pregunta al director de la Academia Nicaragüense de la Lengua, doctor Jorge Eduardo Arellano, sobre el uso de los gentilicios. Su contestación del 30 de octubre no fue digna de un director de una entidad seria, como lo es la Academia Nicaragüense de la Lengua.
A fin de aclarar los posibles malos entendidos, nuevamente cito textualmente lo que el doctor Jorge Eduardo Arellano escribió en su artículo del 24 de octubre sobre el uso de los gentilicios: “Antes de enumerar los principales, tengamos en cuenta que a los habitantes de la isla de Ometepe se les llama isleños y a los de la Costa Atlántica o Caribe, costeños”.
Cito nuevamente lo que le pregunté: “¿En qué quedamos? ¿Es lo mismo, según nuestra Academia de la Lengua, Atlántico que Caribe?”
Yo lamento y desconozco el porqué LA PRENSA omitió o suprimió la integridad del texto de mi pregunta en su apropiado contexto. La pregunta anterior quedó suprimida. Aquí no interesa el que el doctor Jorge Eduardo Arellano haya hecho mención correcta o no sobre el Caribe, porque lo cierto es que en su artículo en cuestión escribió: “Costa Atlántica o Caribe”. Por eso mi pregunta fue clara y concreta: “¿Es lo mismo para la Academia, Atlántico que Caribe?” Y aún la mantengo.
Sobre los insultos y descalificaciones personales fuera del contexto que expresó en su fallida contestación, no entraré a discutirlos ya que mi formación ética es muy diferente y mi dignidad intelectual no me permite habitar en el mundo de los improperios. Es cuestión de estirpe. La alevosa mentira, el bajo insulto y la descalificación sin fundamento, no son propiedades intelectuales. Tienen otra índole. Además, el público lector merece veracidad y altura.