La guerra en Irak y la lucha antiterrorista centraron la atención de los votantes. El conflicto iraquí, comenzado unilateralmente por Washington, alejó a EE.UU. de una gran parte de la comunidad internacional.

Hora de la verdad

Estados Unidos elige a su Presidente Alberto L. Alemán La campaña presidencial más reñida de las últimas décadas en Estados Unidos, centrada alrededor del tema del terrorismo y la guerra en Irak, llegó a su fin y su desenlace es impredecible. Tras frenéticos esfuerzos de persuasión, millones de estadounidenses optarán hoy entre la continuidad del […]

  • Estados Unidos elige a su Presidente

Alberto L. Alemán

La campaña presidencial más reñida de las últimas décadas en Estados Unidos, centrada alrededor del tema del terrorismo y la guerra en Irak, llegó a su fin y su desenlace es impredecible. Tras frenéticos esfuerzos de persuasión, millones de estadounidenses optarán hoy entre la continuidad del presidente George W. Bush o el cambio, representado por el senador demócrata John Kerry.

Los candidatos llegan empatados en las encuestas. Algunos sondeos muestran una ligera ventaja de Bush, otros la de Kerry, y otros, un empate. A estos comicios los persigue la sombra del fiasco electoral de Florida hace 4 años, y aparecen ya los reclamos de irregularidades, como la pérdida de 60,000 boletas electorales enviadas por correo en ese Estado o sorpresivas listas de miles de nuevos votantes en el Estado de Ohio.

Hace 4 años, apenas 537 votos individuales supusieron el triunfo del republicano Bush en Florida y la cosecha decisiva de sus votos electorales estatales en el sistema de elección indirecta que rige en Estados Unidos desde su fundación. Al final, una Corte Suprema de Justicia con mayoría de jueces conservadores, nombrados por los presidentes Ronald Reagan y George Bush padre, dieron la victoria al pretendiente republicano sobre el entonces vicepresidente Al Gore, quien había impugnado el resultado.

Estados Unidos es hoy un país más dividido que en 2000, y todos los analistas coinciden en señalar que quien resulte ganador, enfrentará un clima de confrontación política en el Congreso que podría impedir la aprobación de leyes que desee impulsar.

De haber reelección, Bush podría contar siempre con una Cámara de Representantes dominada por los republicanos, pero un Senado sin la mayoría clara de 60 votos, por lo que los demócratas podrán bloquear o mediatizar muchas de sus iniciativas.

Si se impone el senador de Massachussets, tendría la perspectiva sombría de enfrentar un Congreso hostil que trataría de hacerle la vida imposible.

En contra de la tendencia tradicional, los temas internos como la salud, el empleo y la seguridad social, si bien siempre son importantes, han pasado a un segundo plano. A tres años de los atentados del 11 de septiembre (9/11) —el acontecimiento más importante de principios del siglo XXI—, que cambiaron radicalmente la política exterior y de seguridad estadounidense y al mundo entero, a tres años de la invasión a Afganistán y a un año y medio de la intervención en Irak, la seguridad, la lucha antiterrorista y el conflicto iraquí devinieron en los temas principales para el electorado estadounidense.

La campaña ha sido una lucha que ha recurrido al miedo.

Elogiado por sus propios rivales por su respuesta a los atentados de la red Al Qaeda de Osama Bin Laden, Bush cuenta a su favor la destrucción del régimen talibán, la captura de líderes de la red terrorista —excepto el líder máximo—, el reforzamiento de seguridad de su país y de su posición en el mundo. Pero la gestión no ha estado exenta de errores y aspectos negativos.

Como efecto del 9/11, EE.UU. adoptó la doctrina de golpes preventivos, cuya primera aplicación práctica fue la invasión en Irak y el derrocamiento del dictador Saddam Hussein.

Sin embargo, la guerra produjo la más seria ruptura entre Washington y Europa, airó al mundo árabe, fue lanzada sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.

De acuerdo a informes oficiales de Estados Unidos mismo, no se halló evidencia alguna de las dos razones principales: armas de destrucción masiva y de vínculos de Hussein con Al Qaeda.

Aun así, Bush sostiene que el mundo es más seguro sin el brutal tirano.

Hoy, la guerra es una empresa dudosa: las bajas mortales norteamericanas superan los mil, la insurgencia es fuerte y la perspectiva de celebrar las elecciones de enero de 2005 en el país árabe es oscura. Como trascendió recientemente, la administración tiene planes de solicitar el envío de 20 mil soldados más y la asignación de US$ 75 mil millones adicionales para la guerra. Al Qaeda opera hoy en más de 60 países, cuenta con 18 mil adeptos y engrosa sus filas, según el Instituto de Estudios Estratégicos Internacionales en Londres.

Y también se cuentan aspectos como el trato a los prisioneros islámicos fuera de la convenciones del Derecho Internacional Humanitario en la base de Guantánamo, Cuba, y los abusos a los prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib, que indignaron al mundo entero.

La comunidad internacional seguirá hoy con gran expectativa la votación. Si del exterior dependiese, Kerry sería el ganador contundente.

El candidato demócrata Kerry, logró el apoyo de un total de 229 medios escritos, entre ellos los prestigiosos The New York Times, The Washington Post y The New Yorker, frente a los 134 que respaldaron al presidente George W. Bush, según datos divulgados por sus respectivas campañas. En Europa, rompiendo con una tradición, diarios como Le Monde respaldaron a Kerry.

El senador , con 20 años en de carrera, era una persona poco conocida hasta el comienzo de la campaña. Sin embargo en los debates televisivos se presentó muy bien, expuso su programa y mostró su gran inteligencia. Al mundo exterior, ofrece el retorno al multilateralismo, una cooperación más estrecha de EE.UU. con sus aliados en temas de seguridad y el terrorismo -sobre todo en Irak.

Su personalidad es un poco enigmática, algunos lo ven como arrogante, y en su vida, ha tomado posturas muy diversas sobre distintos asuntos; fue héroe en Vietnam pero luego denunció esta guerra; votó a favor de invadir Irak pero ahora critica esa invasión y la considera una desviación de la verdadera lucha contra el terrorismo y el enemigo real: Al Qaeda y Bin Laden.

El escritor peruano-español Mario Vargas Llosa le llamó un “oportunista político”, mote usado también por el semanario The Economist, el cual, no obstante, le apoya.

Si la brutal intromisión del jefe terrorista en la campaña en un vídeo reciente habrá tenido un efecto importante, no lo sabremos sino hasta conocerse el resultado. Hoy, todos los ojos del mundo ven hacia la superpotencia.

DUDAS SOBRE SISTEMA DE VOTACIÓN

Apenas 62% de los electores registrados en Estados Unidos confía en que su voto será debidamente contado en las elecciones del martes, según una encuesta difundida ayer.

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