- Concejales regionales fueron los grandes ausentes
Sergio León C.CORRESPONSAL / BLUEFIELDS
La celebración de un aniversario más de la promulgación de la Ley de Autonomía fue deslucida porque los llamados “padres del régimen autonómico” (concejales), no participaron en la gran marcha convocada el pasado sábado por los miembros de la junta directiva del Consejo Regional, aduciendo que no los invitaron por escrito.
A la convocatoria solamente asistieron estudiantes de los diferentes centros escolares de Bluefields, la Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, Débora Grandison Samuel, Denise Hodgson, del Centro de Derechos Humanos Ciudadanos y Autonómicos (Cedehca) y el reverendo Rayfield Hodgson Bobb.
“Parece que los concejales quieren que los inviten a su propia fiesta. Esa fiesta es de todos nosotros y ellos representan al pueblo. Aquí los concejales (al Consejo Regional) sólo vienen cuando viene el presupuesto. De otro modo no quieren venir, ¡ya! ves ni siquiera participaron de la marcha por la Autonomía”, dijo el presidente de la junta directiva del Consejo Regional Autónomo del Atlántico Sur (RAAS), Rayfield Hodgson.
Anthony Boudier Bryan, cronista deportivo lamentó la ausencia de las autoridades autonómicas en la marcha y los llamó “cobra cheques”.
“Esto es una vergüenza. El día de hoy (sábado) debió ser un día glorioso para los costeños, sin embargo los concejales arruinaron la fiesta. Si el día de mañana ellos se dan cuenta que los cheques (salarios) están en Bluefields, ahí si van al Consejo a buscar que hacer para que les paguen. Eso es vergonzoso y todo el pueblo debería repudiarlo”, consideró.
“La Autonomía es el sueño de todos nosotros, y nos duele lo que estos malos líderes hacen por la Autonomía. Nuestros hijos no pueden estar marchando para escuchar discursos de estos líderes corruptos. Tenemos que depurarlos para elegir buenos líderes”, manifestó Boudier.
TATA CHOMBO SE LUCIÓ
En Bluefields no todo fue apatía política. Una procesión de disfrazados de viejas nalgonas, diablitos, macho ratones, y diablezas del santo de los masayas: San Jerónimo, sorprendió a los pobladores cuando al ritmo de los chicheros danzaron por las calles de la ciudad, mientras aventaban y aporreaban a los curiosos.