- La migración sigue afectando el núcleo familiar en Posoltega
Mercedes PeraltaCorresponsal/León
La pobreza, el desempleo y la migración en Posoltega, alimentan al fantasma del huracán Mitch, que hace seis años cambió la vida de casi 16 mil habitantes y dejó un saldo de unas 3,000 personas fallecidas y cuantiosas pérdidas materiales.
Bajo un ardiente sol, sobrevivientes, familiares y amigos de las víctimas del deslave del volcán Casita, ocurrido a finales de octubre de 1998, junto a autoridades locales y religiosas del municipio de Posoltega, se encontraron ayer en el parque memorial de este desastre.
Aquí se realizó el acto de recordación, que fue precedido por una misa en la Iglesia Jesús Nazareno en Posoltega y un culto evangelístico en el lugar de la tragedia.
Allí estaba Flor de María Castillo Ruiz, de 25 años, quien desde hace dos años vive en Lechecuagos, comarca de León. Ella llegó para reencontrarse con sus amistades y recordar a 53 de sus familiares desaparecidos, entre ellos su madre.
El alcalde de Posoltega, Andrés Ramón Díaz, agradeció a los organismos que apoyaron las tareas de la emergencia y de la reconstrucción, pero recordó las dificultades que enfrentan los campesinos del municipio con la falta de financiamiento para la producción y el embargo bancario sobre algunas propiedades.
MIGRACIÓN SIGUE
La migración continúa afectando el núcleo familiar en este municipio, aún con el trabajo de unos diez organismos no gubernamentales que contribuyen en la reconstrucción de las vidas de sus pobladores, ejecutando pequeños programas de financiamiento productivo, atención en salud y recuperación emocional de niños, adolescentes y mujeres, aseguró la diputada y ex alcaldesa de Posoltega, Felícita Zeledón.
El déficit de viviendas aún se mantiene, a pesar que después del desastre, que destruyó totalmente las comunidades de El Porvenir y Rolando Rodríguez, en las faldas del Volcán Casita, se han construido, con ayuda de ONG, más de 1,200 viviendas en 14 asentamientos.
Sus pobladores reconocen los esfuerzos realizados en materia de salud tanto por el Ministerio de Salud y los ONG, pero persisten la desnutrición y enfermedades respiratorias y diarreicas en los niños y problemas renales en los adultos.
EL MAYOR PROBLEMA
La falta de crédito para la pequeña producción agrícola es el mayor problema que aqueja a la población. Hombres y mujeres de diferentes edades se ven obligados a viajar a Costa Rica para trabajar y aportar a la sobrevivencia familiar, dijo Alonso Hurtado, sobreviviente de la comunidad El Porvenir.
Doña Isabel Méndez Medina, de 55 años, recordó las condiciones de vida que junto a su esposo Gregorio Sánchez Rodríguez, tenían en la comunidad Rolando Rodríguez, donde sembraban frijoles y otros productos.
Desde hace seis años viven en el asentamiento Santa María, donde siembran “dos tareas” de hortalizas que apenas les da para comprar algunos productos básicos. Señala las dificultades que viven a diario para la sobrevivencia y educación de los hijos, pero los mantiene la esperanza que algún día la vida en Posoltega será diferente.
ATENCIÓN SICOLÓGICA DEBE SER PERMANENTE
“El duelo por la pérdida de sus comunidades, sus familias y sus bienes materiales, aún persiste. Se hace necesario un plan de atención sicológica permanente, y financiamiento para la producción porque algunos aún tienen ideas suicidas”, advierte la ex alcaldesa y diputada licenciada Felícita Zeledón.