The New York Times
MADISON, WISCONSIN.- Los esfuerzos de los cristianos conservadores por movilizar a los electores contra los matrimonios entre personas del mismo sexo y el aborto, y en apoyo al presidente George W. Bush, han provocado una reacción creciente entre creyentes más liberales.
Claire Box y Linda Knox, integrantes de la Primera Sociedad Unitaria, forman parte de un amplio esfuerzo por parte de personas religiosas moderadas y liberales para empadronar electores, especialmente en Estados clave como Wisconsin y en zonas pobres con una baja participación ciudadana.
Una mañana a principios de este mes, las dos mujeres fueron a la vecina población de Madison Town y se bajaron en el estacionamiento de los departamentos Maple Glen, hogar de familias pobres y de clase trabajadora, con la esperanza de encontrar nuevos electores. En cuestión de minutos, esas personas las encontraron a ellas.
“¿Puedo votar?”, le preguntó Tracy Briggs, de 26 años de edad, a Box mientras cargaba a su sobrinito sobre la cadera.
Knox tenía 30 años de no ser tan políticamente activa. Pero como es el caso con tantos compañeros voluntarios, la política de los cristianos conservadores y del presidente Bush la ha llevado a lugares como Maple Glen, afirmó.
“La derecha religiosa define lo que significa ser un estadounidense patriota, y ellos son patriotas porque creen en su Dios, tienen a Bush y están convencidos de que tienen la respuesta”, explicó Knox más tarde. “Pero como unitarios, no creemos que exista una única respuesta correcta”.
Algunos creyentes liberales, encabezados por grupos cristianos, aseguraron ver estas elecciones como el primer paso para reagruparse y recuperar una agenda y una fe que creen ha sido secuestrada por la derecha religiosa. Los predicadores liberales les dicen a los cristianos de todo el país que no están solos en sus puntos de vista moderados o en su cuestionamiento del Gobierno. Los feligreses así empadronan a personas de sus congregaciones, van puerta por puerta en sus comunidades y enlistan a voluntarios para conseguir el voto.
Nadie dice que estos cristianos están tan bien organizados y financiados o que son tan políticamente formidables como los cristianos conservadores. Pero movilizan a las personas, principalmente en zonas con inclinaciones demócratas, alrededor de temas de justicia social como el medio ambiente, la guerra y, más frecuentemente, la pobreza.
“En estas elecciones, algunas voces religiosas afirman que todas nuestras creencias pueden resumirse en —yo diría estranguladas por— dos temas controversiales: el aborto y los derechos homosexuales”, manifestó en un sermón aquí el reverendo Jim Wallis, responsable de convocatorias y presidente de Llamada a la Renovación, una federación de iglesias.
Wallis, cuyo grupo está comprometido con reducir la pobreza, añadió: “Tenemos a bautistas del sur que lucen botones que rezan: ‘vote por sus valores’. Yo digo: ‘vote por todos sus valores’. Los lamentos de los pobres resuenan de pasta a pasta de mi Biblia. Dios oye los lamentos de los pobres. ¿Y nosotros?”.