Róger calero repartiendo volantes en las calles entre un grupo de obreros de la construcción.

Nica tras el salón oval

¿Un nica en el salón oval? Pues sí. Esa es la ambición de Róger Calero Hurtado, un nicaragüense que reside en Estados Unidos desde hace 19 años, y que ahora es candidato presidencial en catorce Estados por el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Calero no es elegible, al no ser ciudadano estadounidense y al […]

  • ¿Un nica en el salón oval? Pues sí. Esa es la ambición de Róger Calero Hurtado, un nicaragüense que reside en Estados Unidos desde hace 19 años, y que ahora es candidato presidencial en catorce Estados por el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Calero no es elegible, al no ser ciudadano estadounidense y al no haber nacido en aquel país, sin embargo, aunque suene a disparate, su pretensión es instaurar la dictadura del proletariado en la tierra de Rockefeller

Eduardo Marenco Tercero

Róger Calero Centeno, propietario de Radio Omega, solía pensar que su hijo era vago. Siendo un adolescente en Nicaragua se le fue a alfabetizar a inicios de los ochenta, simpatizaba con la onda revolucionaria, y más adelante en Los Ángeles, una vez le tocó reprenderlo para que dejara la gavilla. Y cuando se enteró de que su hijo quería ser Presidente de Estados Unidos, pensó: “Está loco”.

El lunes, sin embargo, su madre le envió LA PRENSA con un mensaje que cortaba como un cuchillo: “Pa que veás en las que anda el vago”. El periódico traía en su portada el siguiente titular: “Un nica aspira a ser Presidente de EE.UU.”. Era Róger, su hijo, y aparentemente, ahora la cuestión iba en serio.

Y de verdad que Róger Calero Hurtado habla muy en serio cuando explica que en junio de este año el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) le nominó a él y a Arrin Hawkins, una jovencita afroamericana, como la fórmula de dicho partido. Setenta mil personas estamparon su firma para que las autoridades de catorce Estados les hicieran aparecer en las boletas de votación.

Sin embargo, ambos no son elegibles. Calero por no haber nacido en Estados Unidos y no ser ciudadano estadounidense. Hawkins porque no tiene la edad requerida para ser la segunda al mando en la Casa Oval.

HUYÓ DEL SERVICIO MILITAR

¿Y entonces? ¿de qué se trata todo? Esa misma pregunta se la hace su propio padre, ¿de dónde le habrá salido tan dado a la política? Al menos a él, la política no le interesa en nada después de la matanza del 22 de enero de 1967 y del pacto de Fernando Agüero con Anastasio Somoza Debayle.

Pero su hijo no vivió nada de aquel desengaño, pues nació el 13 de marzo de 1969, creció en la colonia Diez de Junio y al iniciar su secundaria en el Colegio Maestro Gabriel lo engulló la ola de la revolución sandinista, le dio por alfabetizar y organizarse, hasta que al año siguiente, cuando tenía 16 años, su madre se lo llevó mojado a Los Ángeles, evitando así el Servicio Militar Obligatorio (SMO), lo más temido por una madre a mediados de los ochenta.

En Estados Unidos concluyó el bachillerato, estudiaba mucho; y según su padre, entró a la universidad a estudiar ciencias políticas. Sin embargo, un sitio de Internet (politics1.com), dedicado a dar información útil a los votantes estadounidenses, señala que la educación de Calero es “desconocida”.

Su padre muestra una fotografía de su hijo de toga y birrete en la edad del high school. No olvida tampoco que una de sus primeras decisiones, en Los Ángeles, fue comprarse unos libros de Marx y Lenin. Su madre laboraba de asistente médico y su padre trabajaba en Radio Express, una emisora de la ciudad.

Pero a los 19 años el muchacho se le descarrió y en 1988, para evitar la cárcel, se declaró culpable en un juicio por posesión de narcóticos: le había vendido una onza de marihuana a un policía encubierto. Recientemente, tras una gira periodística por Cuba, casi lo deporta la migra con base en el antecedente penal, pero tras una campaña pública a su favor, se desistió de la idea.

Ahora Calero, residente permanente, es subdirector de la revista Perspectiva Mundial, con contenido a favor de la lucha obrera y campesina, y es redactor de Militant, publicación del Partido de los Trabajadores.

Cita a Marx y Engels como un comunista de corazón, pero en las fotos de su boda se le ve ataviado como todo un pequeño burgués; se piensa un revolucionario, pero se fue de Nicaragua huyendo del Servicio Militar Obligatorio organizado para “defender la revolución”; quiere ser Presidente de Estados Unidos y no es elegible… en fin.

Calero explica, vía telefónica, que le impactó muchísimo la historia de la lucha obrera en Estados Unidos y que al laborar en empacadoras de carne se involucró de lleno en la organización de sindicatos de la industria. No fue propiamente un carnicero como se le mencionaba en un cable de Notimex, pero desde entonces no abandona la batalla por los obreros de la carne.

Calero insiste en definirse a sí mismo como un socialista, un revolucionario, alguien que —literalmente— aspira a instaurar la “dictadura del proletariado” en la meca del capitalismo.

¿No le parece algo descabellado?, se le pregunta.

No, contesta con determinación, ya Marx-Engels dijeron: “Los capitalistas crean a sus propios sepultureros”.

EL OBJETIVO

Róger Calero asegura que es un candidato formal y aparece en las boletas de catorce Estados de la Unión: Washington, Colorado, Utah, Iowa, Nebraska, Minnesota, Florida, New Jersey, New York, y el Distrito de Columbia, entre otros.

¿NICA AÚN?

Aunque vive en Estados Unidos desde hace 19 años, Róger Calero habla un buen español y visitó Nicaragua hace tres años, según su familia. Él se siente “muy nica” pero “internacionalista” también, y considera que la lucha social de este país puede enriquecer la lucha obrera universal.

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