Lila Medina Castillo
Es importante explicar que el Halloween o All Hallo’s Eve no es una celebración gringa, así como tampoco nace de una celebración inocente. Tiene su origen aproximadamente 3,200 años atrás, en las regiones de Gran Bretaña, Irlanda y el Norte de Francia (con la colonización inglesa fue adoptada en Norteamérica), cuando los druidas, un grupo de sacerdotes magos, comenzaron a oprimir a los pobladores de estas regiones con su religión.
Los druidas pasaban por cada casa pidiendo ofrendas para sus sacrificios (trick or treat); las ofrendas podían ser de tres tipos: alimentos, animales o, la mayor, una doncella virgen. Aterrorizaban a los pobladores, ya que si no daban alguna ofrenda los druidas quemaban sus cosechas, mataban su ganado y ponían una maldición sobre su familia.
Cuando los druidas terminaban de colectar sus ofrendas se reunían en un lugar de adoración vestidos de animales y con máscaras de los mismos, y al ritmo de su música ofrecían los alimentos, animales y, finalmente, como mayor sacrificio, las doncellas vírgenes y así era como recibían el día de año nuevo, adorando al dios de la muerte, Sanhain.
Por otro lado están los satanistas, la iglesia satánica fundada por Zandor Anton La Vey, quienes celebran ocho fechas importantes al año, siendo la más importante Halloween. Si comparamos a los druidas con los satanistas encontramos muy poca diferencia.
Los satanistas, al igual que los druidas, se reúnen los 31 de octubre para ofrecer sacrificios en cementerios o bosques. Ofrecen animales y seres humanos, por lo general mujeres jóvenes vírgenes y/o bebés, a los cuales después de haber violado y torturado les cortan las muñecas y los tobillos para que al desangrarse ellos puedan recoger en copas esa sangre y tomársela. Como toque final, el sacerdote atraviesa el corazón de sus víctimas con una daga.
Estudiante de Ingeniería en Computación.